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Derechos de autor y propiedad intelectual

Amplitud y responsabilidad para ejercer nuestros derechos


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Este capítulo está dedicado a abordar de un modo amplio y accesible la temática de los derechos de propiedad intelectual, con el objetivo de contribuir a que los diversos actores de la actividad musical —especialmente autores, compositores y productores— puedan comprender los alcances y modalidades posibles para la protección de sus derechos.

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Por Guillermo Navarro

Abogado por la Facultad de Derecho de la UBA. Ha desarrollado su especialización en derecho empresarial. Se desempeña como docente en la Universidad de Buenos Aires y en las Universidades de José C. Paz, de Belgrano y del Museo Social. Ha cursado el posgrado y la especialización en propiedad industrial en la UBA. Es miembro de los institutos de Derecho Informático, de Derecho de la Propiedad Industrial y de Derecho de las Comunicaciones y Derecho de Autor, todos ellos del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF). Ha dictado numerosos cursos y ha escrito artículos en su especialidad.


DE LA CREACIÓN A LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL

El ser humano siempre necesitó expresarse y de estas expresiones nacieron las artes y la música en particular. Desde entonces, la actividad musical no ha dejado de plantear cuestiones complejas con relación a la propiedad intelectual. Tales desafíos ponen de manifiesto que los alcances de la música van mucho más allá de sus actividades de composición o interpretación y complejizan las variables y las alternativas que existen alrededor de la propiedad intelectual.

Cuando un creador musical compone una obra pone en movimiento emociones y genera una profunda asociación con su persona. El derecho de autor se acopla, de esa forma, como una parte inescindible de su ser y su personalidad. Y en definitiva, esa fusión generará, ya desde el punto de vista legal, múltiples relaciones y consecuencias.

Este planteo inicial, que tiene sus antecedentes en la tradición humanista de la creación, concibe la protección de la obra creada como una parte indisoluble de la personalidad. De allí que sea muy importante partir de esta noción del derecho de autor para comprender los alcances de los derechos de propiedad intelectual, sobre todo en el contexto de la industria musical y de las posibilidades que la tecnología permite en la actualidad. Por supuesto, a mayor cantidad de integrantes y mayores actores, los roles de protección se irán multiplicando y complejizando.

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Es por ello que nos dedicaremos a explicar los temas de propiedad intelectual desde la perspectiva amplia de la protección de derechos y contemplando las diversas necesidades y alternativas que pueden asumir los protagonistas de la actividad musical. Para ello, haremos una descripción coloquial y amigable, buscando evitar los tecnicismos legales que nos desvíen de sus aspectos prácticos y con el foco puesto en los desafíos concretos de gestión que enfrentan los protagonistas del sector.

Nos proponemos que los lectores interesados en la temática puedan comprender de una forma amigable las distintas maneras de plantear, elegir, combinar, utilizar y/o descartar los mecanismos de protección y gestión de los derechos de propiedad intelectual y de autor, y aplicarlos del mejor modo posible, siempre de acuerdo a los objetivos de nuestro proyecto y al ámbito de la actividad musical en el que elijamos desempeñarnos.

 

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CONOCER LAS HERRAMIENTAS DE PROPIEDAD INTELECTUAL

La propiedad intelectual cuenta con diversos elementos o herramientas de utilidades varias que permiten proteger las obras creadas. Por lo general, se analiza sólo una parte de los derechos de propiedad intelectual (para el caso de la música, los derechos de autor), pero el conocimiento de sus distintas facetas —marcas, patentes, nombres de dominios, licencias, etc.— nos permitirá ubicarlos y combinarlos de una manera más óptima.

 

La diferencia entre obra e idea

Tomemos el caso de una persona que imagina en su habitación y compone en su cabeza una melodía o hace un repaso verbal de una letra. Técnicamente lo consideramos como una idea: no está plasmada en un soporte y, por lo tanto, queda en la esfera interna del autor. La obra es considerada como tal por la Constitución Nacional cuando es creada; el sistema de registro de la obra sólo le dará una fecha cierta.

El autor tiene la posibilidad de realizar múltiples formas de protección de su expresión artística, por lo tanto, podrá inscribir su obra como una obra inédita (para darle protección tal como esté realizada en ese momento), y además publicarla en cualquier medio o formato. Esta publicación servirá como prueba en caso de cualquier conflicto legal, dado que al darla a publicidad —es decir publicarla— está dotando a la obra de la característica de pública y, por lo tanto, verificable.

OBRA INÉDITA: obra que aún no se dio a conocer al público.

OBRA PUBLICADA: obra a disposición de cualquier persona.

 

La marca como herramienta

En general, un grupo musical nace cuando dos o más integrantes deciden que es momento de unir fuerzas y pasar de las primeras reuniones a la etapa de ensayos y trabajo en común. Es entonces, casi por regla general, cuando surge el desafío de nombrar al emprendimiento (“¿Cómo nos vamos a llamar?”). La respuesta se resolverá con un consenso acerca del nombre que tomará el grupo.

Esa decisión determina que el grupo deberá asumir la tarea de proteger su nombre mediante el registro de marca. Para realizar el registro, es importante conocer previamente si existen otros particulares, grupos o empresas que ya utilizan ese nombre. Las marcas se dividen en “productos” y “servicios”; para el caso de “bandas de rock”, encontraremos una clase específica en el nomenclador de “servicios”.

En necesario asegurar también la presencia en Internet. Para esto debemos registrar el nombre de dominio ya que permite realizar la gestión de la imagen del grupo, lo que determinará la presencia y extensión de la comunicación; lo mismo pasará con los perfiles en las redes sociales. En el caso de un solo titular, la propiedad de la marca quedará para él; si son dos o más habrá co-propiedad de los derechos.

 

¿Por qué registrar la marca de una banda?

Se recomienda a los titulares de una formación musical gestionar el derecho de propiedad intelectual sobre su nombre. El registro les brinda un título de propiedad que puede adquirir un valor monetario para todos los integrantes. Para ello deberán firmar la solicitud de marca en carácter de titulares aun si no tienen una figura legal que los respalde (sociedad comercial o sociedad de hecho). Más info: www.inpi.gob.ar/marcas.

 

La protección de las ilustraciones

Las ediciones musicales suelen contener lo que se denomina “arte” para ilustrar la tapa del álbum o, en otros casos, una ilustración completa del material, web y/o merchandising para complementar sus acciones de promoción. Al respecto podemos identificar dos alternativas:

• Que lo realicen los mismos integrantes del grupo: en los casos en que estas obras forman parte de la obra principal (el álbum) y sean realizadas por los mismos integrantes, no existirían mayores problemas: con un contrato de cesión o autorización de la obra, la misma puede usarse sin dificultades.

• Que lo realice un tercero contratado: en los casos en los que contratamos un tercero que es autor de la obra y la misma ya tiene o tuvo otros usos, lo más conveniente y recomendable es realizar un contrato de cesión de derechos de propiedad intelectual por el uso del material cedido, aún si no existiera un pago por ese uso.

 

La protección de letras y músicas inéditas

La protección de las obras puede realizarse en forma separada o conjunta. El proceso creativo puede incluir a uno o más autores, tanto con respecto a la letra como a la música. En el caso de que participen varios autores existe una co-propiedad de derechos. En la Argentina, este trámite se realiza en la Dirección Nacional de Derechos de Autor.

 

El uso de las fotografías

Cuando funciona como parte integrante del arte de un álbum —el caso de las ilustraciones, por ejemplo— la fotografía es también una parte integrante de la obra principal. En este caso, tendremos que contar con la cesión correspondiente de los derechos de propiedad intelectual para el uso comercial de la obra fotográfica dentro de la obra musical.

En el uso de una obra fotográfica, es importante verificar que la misma no incluya otras obras que puedan estar también protegidas por derechos de autor.

 

DERECHOS DE AUTOR Y DE LOS INTÉRPRETES (DERECHOS MORALES Y PATRIMONIALES)

En principio, es necesario que podamos diferenciar que, dentro del derecho de autor, existen distintos derechos o capas de derechos. Los podemos resumir en las siguientes variables:

1) El derecho de autor se compone de dos elementos característicos que determinan la forma de las relaciones entre autores y titulares de los derechos: el derecho moral del autor y el derecho patrimonial del autor.

2) La relación con la persona, que no siendo autor, interpreta una obra, lo que se denomina derecho del intérprete o del ejecutante.

En el primer caso, el autor puede ser tanto autor como titular, y esto se da cuando el artista crea sin dependencia técnica, económica o jurídica. Cuando el autor es contratado por una empresa (persona jurídica) o un particular (persona física), ello se regula en base a las pautas establecidas para el desarrollo de la obra, por ejemplo, mediante un contrato de trabajo por tiempo indeterminado o una contratación determinada para una actividad puntual.

En el caso del intérprete o ejecutante, se trata de quien realiza la interpretación o ejecución de una letra y/o música, imprimiéndole sus características especiales, tales como el tono de voz, cadencia, pausas o pronunciaciones. Aunque puedan identificarse ciertos aportes que le dan a la interpretación una característica única, ello no puede determinar que exista un derecho de autor, por lo que se trata únicamente de un derecho derivado de su calidad de intérprete.

Además, el autor tiene derechos derivados de su cáracter moral, que son:

• Derecho al inédito: el autor tiene derecho a decidir en qué momento da a conocer su obra y en qué forma.

• Derecho a la integridad de la obra: la integridad es, sin duda, uno de los pilares fundamentales del derecho moral del autor, ya que le permite a éste poder defender su obra en casos donde la misma sea afectada tanto en su extensión, su contenido o, incluso, su título.

• Derecho de retracto o arrepentimiento: el autor determinará hasta qué momento su obra permanecerá en vigencia, o si algún cambio en sus convicciones personales le hace retirarla de circulación.

• Derecho de paternidad: el autor tiene un vínculo indisoluble en referencia a su obra y este vínculo se perfecciona mediante la asociación de la obra con su nombre. Por lo tanto, el autor tendrá la posibilidad de realizar su identificación o mantener la referencia, mediante el anónimo o con un seudónimo, con la obra.

Por su parte, los derechos patrimoniales están exclusivamente relacionados con los procesos de explotación comercial de la obra; podemos establecer que son los siguientes:

• Derecho de reproducción: es el derecho que asiste al autor o titular de los derechos para poder realizar una reproducción en cualquier medio o en cualquier circunstancia.

• Derecho de distribución: son los actos que realizan el autor o el titular de los derechos a fin de poner a disposición de terceros la obra.

• Derecho de comunicación pública: está exclusivamente relacionado con dar a conocer la obra. Existe también la contraprestación por pago de comunicación pública como variante del pago de las entidades de gestión.

 

Casos y derechos

1. El músico Federico M. trabaja en la empresa “Música y Salud” como encargado de realizar la letra y música de los avisos publicitarios de la empresa para YouTube. La empresa “Música y Salud” le paga un sueldo; por ende, es autor, pero no es el titular de los derechos económicos y patrimo-niales. No obstante, debe ser reconocido como autor en base a la Ley de Propiedad Intelectual.

2. La música Fabiana C. es contratada por la empresa “Tango y Cash” para componer el tema musical de apertura para su clip animado. Ella es autora y titular, y delegará mediante un contrato de cesión de derechos a la empresa “Tango y Cash” el uso del tema por un tiempo determinado. Por la cesión del uso del tema recibirá un pago a cambio. Por ende, deberá ser reconocida como autora y compositora en base a la Ley de Propiedad Intelectual. Por su parte, el productor deberá pagar el llamado “derecho de sincronización”.

3. El músico Gustavo C. interpretará una pieza del autor Luis S. para un álbum homenaje que se denomina “Cantata puentes color del sol”. En tanto intérprete, el músico Gustavo C. tendrá protección sólo por la interpretación. En caso de querer incorporar la pieza en una obra, el productor deberá obtener la autorización previa para el uso de la obra en cuestión, que incluirá en un fonograma. Es decir, no es necesaria la autorización para la simple interpretación.

 

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LAS ENTIDADES DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR

Los cobros derivados de las entidades de gestión colectiva de derechos de autor proceden por decisión de los músicos, intérpretes y productores a gestionar sus pagos a través de ellas; los autores pueden determinar qué entidad de gestión los representará en estos trámites.

 

¿Por qué registrar un tema en SADAIC?

Debido a la reglamentación vigente, toda persona o institución que reproduzca música públicamente en el territorio nacional debe pagar un porcentaje por “comunicación pública” con destino al pago de autores en reconocimiento a su derecho de autor y a su derecho como intérprete. Este pago se realiza con destino a SADAIC, por el uso en un salón de fiestas, un bar, festival o un estadio, además de lo reproducido en las radios. La música que se incorpora en otras obras (tales como videogramas, Internet, publicidad, cine, televisión, etc.) prevé pagos que autoriza SADAIC por la sincronización de la misma, estableciendo mínimos y condiciones para su uso. En algunos casos aplica el pago por exhibición pública.

¿Cómo se realiza el registro?

El trámite para registrar los temas consta de dos instancias:

1. Inscribir las obras en la DNDA.
2. Inscribir en SADAIC mediante el Boletín de Declaración.

¿Cómo se registra un disco en SADAIC?

Si somos productores o editores dentro de un sello discográfico debemos realizar una serie de trámites para registrar el disco (fonograma) y, por lo tanto, deberemos observar las formalidades a cumplir en:

• Fábrica o Replicadora de CD y/o DVD: requieren la presentación del trámite ante SADAIC que se denomina “solicitud de autorización previa y declaración jurada para producciones fonográficas particulares”. Para realizar este trámite es necesario abonar una tasa que varía según la cantidad fabricada de obras replicadas.

• SADAIC: deberemos presentar las Declaraciones Juradas de Partitura por Computadora o Pentagrama para poder cobrar por los derechos de autor de las obras. Además, en SADAIC nos requerirán algunas leyendas legales de inclusión en las tapas del fonograma.

• CAPIF: para el trámite deberemos presentar las declaraciones juradas para inscripción y/o cobro de los derechos de comunicación pública.

 

CÓMO CONVERTIRNOS ADEMÁS EN PRODUCTORES DISCOGRÁFICOS

La complejidad y características actuales del negocio musical hacen que muchos de los actores musicales, además de realizar música, tomen la iniciativa de emprender su propia edición.

La mirada administrativa del productor fonográfico es crucial, ya que a la perspectiva comercial y el control sobre el negocio, deberá sumar contratos claros y ordenados que lo vinculen con los artistas, músicos y/o sesionistas del sello.

Además, el productor fonográfico deberá verificar que los derechos de propiedad intelectual estén correctamente administrados y gestionados por parte de los artistas: según el grado de compromiso que pueda adquirir, conocer el “mapa de relaciones” va a determinar las responsabilidades legales que conlleva el rol de productor.

A la hora de encarar la edición de nuestra música, lo más importante es comprender qué derechos y obligaciones conlleva el negocio musical desde nuestro nuevo rol de productores discográficos.

 

¿CÓMO GESTIONAR LOS DERECHOS EN FORMA COMBINADA?

El derecho de autor permite que el autor o titular de los derechos gestione sus derechos en forma combinada, esto se plasmará mediante el uso de los distintos tipos de derechos que se derivan de los derechos patrimoniales. Una producción musical podrá ser explotada por distintas vías y a la vez combinar, por ejemplo, algunas de las siguientes:

  • Un álbum musical puede editarse en formato digital y en formato físico; en base a esta decisión tendremos, por lo pronto, dos tipos distintos de explotación.
  • Un álbum puede editarse en formato digital y prescindir del formato físico.

En el primer caso, la explotación de un álbum puede hacerse gratis para su distribución digital y paga para su distribución física, teniendo en cuenta los diversos públicos y el costo asociado a una producción en formato físico (arte de tapa, interiores, materiales, replicación, etc.).

Por ende, cada decisión estará determinada por la necesidad artística y comercial del momento en que se tome. Aquí buscaremos reforzar la idea de que, en lo relativo a las cuestiones legales, no hay una limitante específica: la decisión será resultante del momento y la estrategia que adoptemos a la hora de encarar las distintas alternativas de explotación para nuestro proyecto.

 

SISTEMAS COMERCIALES Y SISTEMAS COLABORATIVOS

El sistema comercial, que conocemos como sistema de copyright, establece la protección de la obra y la extensión más amplia de la protección donde todos los derechos son reservados. Esta modalidad se basa en la potestad del autor con foco en sus derechos patrimoniales, aunque desde una distinción menor el derecho de autor pone el foco en la personalidad del autor. Por ende, las dos visiones confluyen en denominar al copyright como un sinónimo, pero si lo analizamos en profundidad, podemos observar diferencias en el criterio.

 

En la actualidad, este sistema comercial tradicional convive con sistemas colaborativos y de licenciamiento de ciertos derechos de propiedad intelectual sin pagos o sin contraprestaciones, o por decirlo de otra manera, con “ciertos derechos reservados”. Estas nuevas modalidades, que surgen de la mano de las nuevas posibilidades para editar, difundir y consumir música, promovieron otras formas de entender, proteger y ampliar el negocio musical. Por tal motivo, surgieron nuevas formas de explotación, a la luz de un análisis y ampliación del concepto, incluso desde una mirada filosófica.

Si bien existían previamente, los sistemas abiertos y colaborativos se vieron potenciados por diferentes hitos tecnológicos, tales como el surgimiento de Internet, la compresión de los formatos y los diversos conflictos surgidos del uso y la extensión de la tecnología. Las miradas disruptivas acerca del negocio de la música en formato digital fueron ganando terreno y propiciando un nuevo escenario con foco en los conflictos de derechos de propiedad intelectual.

Tales conflictos dieron como resultado procesos creativos donde los autores procedieron a poner en foco su obra y descartar el sistema de copyright como única alternativa posible. Por lo tanto, comenzaron a utilizarse otros sistemas, tales como el de Creative Commons, es decir, la renuncia a ejercer ciertos derechos patrimoniales para lograr un mayor avance en las obras.

A partir de la convivencia entre ambos sistemas, una obra podrá distribuirse articulando ambas modalidades, por ejemplo, un método de copyright tradicional para el formato físico y una licencia Creative Commons para su distribución digital; o bien definir esas alternativas de acuerdo a zonas geográficas previamente seleccionadas.

Como autores decidimos entre las distintas alternativas de gestión de nuestros derechos teniendo en cuenta motivaciones artísticas, políticas y filosóficas.

08_CUn autor podrá dar una licencia Creative Commons de su música para un cortometraje sin fines comerciales y dar otra licencia paga para una película mediante un contrato de cesión de derechos de propiedad intelectual. Pero atención: no obstante, y en base a las políticas de las entidades de gestión, subsistirá un conflicto sobre la potestad del autor de poder otorgar un derecho sin contraprestación.

 

¿Qué validez legal tiene una licencia Creative Commons?

Dado que provienen de los derechos legales que corresponden a los autores, las licencias Creative Commons ostentan una validez legal similar a las licencias derivadas del derecho del copyright y del derecho de autor. El autor que coincide con ser el titular de los derechos económicos (si estos no han sido cedidos a un tercero) puede establecer en cada caso cuales son los derechos que elige ceder y cuáles son las licencias —o autorizaciones— que quiere permitir sobre sus obras. Estas licencias tienen las características de tener predeterminadas algunas formas.

Los tipos de licencia son los siguientes:

Atribución: se deberá, en todos los casos, reconocer la autoría de la obra.

No comercial: la obra no podrá ser usada con fines comerciales.

Sin obras derivadas: la obra deberá ser usada tal cual y no podrán crearse obras derivadas de la misma.

Compartir igual: si se usa la obra y luego hay creación de obras nuevas a partir de esta, la nueva obra deberá tener la misma licencia de compartir.

Más info: www.creativecommons.org.ar/licencias

 

NUEVOS USOS, NORMAS EN DESARROLLO

Tal como hemos visto, aunque la música y la propiedad intelectual tienen muchos años de desarrollo, a partir de Internet y la multiplicación de las formas de expresión musical han vivenciado cambios muy significativos (ver capítulo Las formas de la música hoy). Diversos formatos y alternativas de circulación, como los remix, los sub-géneros como el mashup o glitch (mezclas de dos o más temas, o inclusión y edición de fragmentos) comenzaron a complejizar el análisis desde el punto de vista legal.

En definitiva, los usos o mezclas de temas aun no cuentan con una solución o mirada jurídica amplia y que resulte válida en todos los  países. Pese a que cuenta con un fuerte respaldo en el derecho constitucional, el derecho de autor no está exento de conflictos, debido a la colisión entre la interpretación y las reglamentaciones posteriores donde las entidades de gestión avanzan sobre tales derechos, limitando la autonomía de la voluntad y el derecho de los autores a decidir sobre sus obras.

En el sistema de la propiedad intelectual, existe además otro conflicto no resuelto, que se da con el llamado fair use del derecho anglosajón, es decir, lo que podríamos denominar como el “uso honesto” de las obras bajo derechos de propiedad intelectual. El fair use permite no solicitar autorizaciones en algunos casos limitados y cumpliendo una serie de requisitos.

Si bien en el derecho de autor no existe aún un correlato exacto de ese tipo de usos, sí podemos identificar excepciones al derecho de autor, que también son limitadas aunque no tan amplias como el fair use. Ciertas excepciones para el derecho de autor serian, por ejemplo, los usos educativos (la música en un acto escolar) o el derecho a citar una obra (hasta ocho compases).

El avance de la tecnología parece mostrarnos que existirán nuevas formas de explotación de la música y que estas nuevas formas generarán a su vez nuevos conflictos al sistema legal. El derecho tendrá —como tantas otras veces— que adaptarse a estos conflictos y brindar respuestas a los autores y al negocio musical en su conjunto sin limitar o impedir su desarrollo.

 

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LA NECESIDAD DE ACORDAR EN PROPIEDAD INTELECTUAL (O CÓMO REALIZAR CONTRATOS)

La propiedad intelectual tiene una característica esencial: los contratos no se presumen realizados mediante actos verbales, es necesario establecer en forma correcta e inequívoca cuál es la verdadera extensión de los derechos. Para asegurar esa claridad, es crucial que los autores y titulares de los derechos de propiedad intelectual celebren contratos para la explotación o uso de sus obras.

 

¿Qué licencias puedo utilizar para registrar mi obra?

Las licencias son un tipo de contrato que se establece entre un adquirente de la obra y el músico o los titulares de derechos de propiedad intelectual. Al establecer las licencias sobre la obra, éstas podrán ser amplias para cualquier tipo de uso y reproducción, o bien, limitarse a determinados usos y reproducciones.

En la medida en que son dueños y titulares de la obra, los artistas deberán decidir cuál es la licencia que prefieren utilizar. Las licencias más conocidas son las derivadas del copyright y del derecho de autor:

a) Todos los derechos reservados y no se permite ningún tipo de los siguientes actos de reproducción como grabar, almacenar, alquilar, prestar, compartir, etcétera.

b) Algunos derechos reservados y algunos usos permitidos.

En ambos casos el logo es el mismo porque permite mostrar que quien puede poner todos los derechos reservados, también puede —con el mismo sistema de copyright— poner algunos derechos reservados.

Los usuarios del sistema de derechos de autor pueden determinar la extensión de la protección de sus obras mediante la simple definición de cuáles son los derechos que autorizan en sus obras, lo que determinará la extensión de la protección de su obra.

Si el autor determina que no es necesario darle protección a algunos de los derechos o autorizar la descarga de su material con determinados parámetros, la característica de ser el autor y titular de los derechos le permite poder definir las características de esa protección.

 

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ASUMIR EL PROTAGONISMO DEL CAMBIO

Hasta aquí hemos recorrido una serie de temas que, aun hoy, se encuentran en un proceso de cambio permanente. Estas transformaciones también se seguirán motorizando a medida que los actores de la industria musical sigamos aplicando una serie de claves:

 

Una herramienta a medida

La propiedad intelectual es una herramienta y, como tal, corresponde a los autores definir sus propias necesidades. Para ello, será fundamental que los propios protagonistas de la actividad conozcan en profundidad estas variables y alcances, con la finalidad de comunicar de la mejor forma posible las necesidades y alternativas para generar resultados satisfactorios en el marco de las estrategias de desarrollo de sus proyectos.

Decisión propia

Tal como hemos visto, las diversas decisiones posibles —inscripción de los derechos, la opción de no inscribirlos, la distribución gratuita, la gestión de marca o dominios, la firma de contratos, etc.— son una potestad de los propios artistas. Para ello será necesario que, tanto los músicos como el resto de los actores de la industria, conozcan las influencias, posibilidades y puntos a resolver alrededor de estos temas, qué aspectos podrían generarles conflictos y cuáles beneficios.

Archivo vigente y ordenado

A modo de cierre, recomendamos especialmente contar con una carpeta ordenada, clara y actualizada para el resguardo de los diversos acuerdos de propiedad intelectual y los registros de las obras; ello cumple con las buenas prácticas en materia de gestión y de mantenimiento de un sello profesional, y alimenta también la costumbre de que el artista gestione sus propios derechos.

Previsión y consulta

Recordemos que siempre es más fácil trabajar en la previsión de los conflictos que en la resolución de los mismos. Cuando exista un problema: pensar, meditar, analizar y, sobre todo, consultar alternativas para su mejor resolución, dado que se trata de una actividad profesional y, por lo tanto, nuestras decisiones deben estar basadas en parámetros de responsabilidad y rigor técnico.