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#GuíaRec

Las formas de la música hoy

Los alcances de lo digital, con la intensidad de lo real


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Hoy nos resulta habitual hablar de playlists, mixtapes, compilados, festivales, curadores y demás conceptos que parecen haber llegado para quedarse. Más allá de estos usos y costumbres, qué significan concretamente y, sobre todo, cómo podemos aprovechar estas nuevas formas de circulación para promocionar, difundir y posicionar nuestro proyecto musical.

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Por Mariano del Aguila

Periodista, conector cultural, DJ. Durante los últimos 15 años interactuó con diversas escenas musicales del país y de la región y cubrió festivales en Argentina, México, Brasil, Chile, Uruguay, Inglaterra, España y Bolivia. Como integrante de Spin Conectora realizó el libro Familias Musicales (a partir de una idea de Martín Roisi), dedicado a los géneros tropicales del país. Actualmente se desempeña como editor en el Sí! (donde escribe desde 2002). Colaboró y colabora con revistas como La Mano, Llegás, Ring Side, Rolling Stone, Vice, Viva, Time Out, TXT y Tipográfica, entre otras.


TODO EL TIEMPO, EN TODOS LADOS

Transcurrida una década y media del siglo XXI, tratar de delinear un mapa para los proyectos musicales a lo largo de la Argentina es una aventura tan incierta como energizante. Como en muchos otros ámbitos de la vida, la tecnología cobró un protagonismo inesperado. Y si se ha modificado la forma de componer música, también cambió la manera de acceder a ella, de transportarla, distribuirla y consumirla.

Durante mucho tiempo la música grabada “era tangible” (se constituía en su soporte físico), ya sea a través de vinilos, casetes y, finalmente, CD. En la actualidad la música es principalmente “accesible”, “acumulable” y “distribuible”. A granel. Todo el tiempo. En cualquier lugar. ¿Para todos?

Ya sea grabada previamente, reproducida en vivo y en directo, online o por streaming, la música parece llegar hoy a todos lados, revolucionando a la vez el concepto de “público”. Ahora el público (o los públicos) puede abarcar múltiples modalidades, de la audiencia en vivo al oyente conectado a través de Internet, ya sea en tiempo real y/o en diferido. Además, el público ya no es sólo un espectador. Como nunca antes, las audiencias asumen un rol activo, directo y sin intermediarios, implicándose en la difusión de nuestra música, tomando posición y valorizando (lo veremos luego), asumiendo criterios de curación y/o programación o incluso participando en el financiamiento de nuestros proyectos a partir de las plataformas de crowdfunding (o financiamiento masivo/participativo).

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Tal como se verá a lo largo de esta guía, los actores que venían gravitando en el universo de la música, han visto modificados sus roles, aparecieron nuevos, las escenas ya no se circunscriben a un estilo musical, mucho menos a una ciudad, y los espacios para la música asumen rasgos inéditos y formas innovadoras.

Es por ello que en este capítulo inicial comenzaremos por presentar brevemente los formatos, roles, modos y espacios de circulación para la música en la actualidad. Lo haremos desde una mirada subjetiva, aunque a la vez surgida y enriquecida de la observación, los recorridos, el análisis, la participación, el diálogo y la interacción con los actores y las escenas que están construyendo hoy el mapa musical de nuestro país: artistas, productores, periodistas, gestores, editores, programadores y emprendedores que con su trabajo cotidiano marcan el pulso de estos nuevos espacios para la música en nuestra región.

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FORMATOS Y SOPORTES

Hemos mencionado que la relación entre las piezas musicales y sus oyentes se ha modificado, así como todo el recorrido que los une. Principalmente, porque la tecnología cambió la manera de transportar, almacenar y ejecutar música. Desde que el mp3 (archivo comprimido estandarizado) se instaló como el nuevo formato-tipo, el soporte —en tanto dispositivo que almacena y reproduce música, y que permite acceder a una canción o la visualiza a través de una imagen o videoclip— se convirtió en protagonista.

Hablamos concretamente de la posibilidad de distribuir música a través de smartphones y otros reproductores portátiles que, además de almacenarla, promueven nuevas formas de compartirla, gracias también al surgimiento de las redes sociales. A partir de ello, algunas piezas o elementos que complementan la producción musical, cobran un nuevo vigor y re-direccionan el rumbo de la música. Por eso es necesario e interesante que comencemos por repensar algunas cuestiones en torno a las piezas musicales, partiendo de su pieza celular: la canción.

La canción

Tal como en tiempos del single o del simple, la canción ha ganado autonomía. En términos prácticos, un músico puede entrar al estudio a grabar un solo tema. Incluso desde una grabación más hogareña puede lograr un registro sonoro de buena calidad o directamente realizar un videoclip (Ver el capítulo dedicado a la Producción musical en estudios no profesionales).

La canción puede funcionar por sí misma como una carta de presentación (tanto para el público como para otros actores de la industria), como un adelanto, como material de difusión o incluso transformarse en una producción especial y autónoma del resto del material. Lo importante es definir cuál es nuestro objetivo con ella.

Casos y canciones

1. En una entrevista, Pablo Lescano explicaba que, antes de definir las canciones de su disco, las iba testeando en los shows y en las radios (en la escena de la música tropical, la figura de los “difusores” es central). Según esas respuestas y devoluciones del público, el líder de Damas Gratis va definiendo las listas de te- mas para sus discos.

2. El 1° de enero de 2015, Sara Hebe lanzó el videoclip de su tema HO! Además, la canción está disponible para ser descargada de su Bandcamp, con la opción “elige tu precio”. El lanzamiento sirvió para acercar otra información (como las fechas de su gira) y adelantar el disco que tendrá listo los meses siguientes. El estreno del video se comunicó con un evento en Facebook, al modo de una avant premiere virtual.

3. Antes de sacar su disco La dinastía Skorpio, los platenses de Él mató a un po- licía motorizado editaron el corte adelanto “Mujeres bellas y fuertes”, tanto en CD como en vinilo. El grupo tiene una tradición en portadas ilustradas por su cantante. Esta edición resulta ser un buen material para vender o regalar con la entrada en los recitales, para coleccionistas y también para activar la primera etapa de difusión.

4. Antes de editar su disco Es imposible, el grupo Miranda! sacó los simples de “Lo que siento por ti” y “Mentía”, para ser utilizados en la difusión radial. Junto a la canción, incluyen el videoclip del tema y una versión grabada en vivo. De esta forma, los simples refuerzan el concepto estético del disco (el grupo se fotografía con mascotas y juegan en la tapa con ciertos fetiches sexuales), generan un atractivo especial para coleccionistas y promueven la circulación de material extra.

El videoclip

Los dispositivos reproductores de videos se han convertido en un soporte destacado (hasta se puede conectar un USB y reproducir videos en una televisión), transformando al videoclip en un contenido protagonista. Con un amplio rango de inversión, hoy podemos subir videos a Internet fácilmente. Es más, una canción se puede subir a las plataformas con sólo una imagen. Equipos más accesibles, software libre y una nueva generación de realizadores y productoras independientes generan gran volumen de material audiovisual.

Casos y videoclips

1. Perota Chingo es un caso emblemático: desde Cabo Polonio, Uruguay, salió un dúo de muchachas que se convirtió en un suceso viral. Con un video simple de su canción “Dolo Maju – Ríe Chinito” (grabado en 2011, sólo con una cámara en mano), comenzaron a sumar seguidores, que recomendaban el video de boca en boca. Antes de ser detectadas por la prensa y previo a su paso por Buenos Aires, lograron salir de gira por Latinoamérica.

Al cierre de este capítulo, lleva más de 5 millones de vistas.

2. La escena del rap nacional (sin un artista de convocatoria masiva, pero con mucho público joven —nativos digitales—, atomizado en barrios, con pequeños escenarios en plazas y salas chicas) es uno de los sectores que permiten ver con mayor claridad la interacción con la tecnología en el panorama actual de la música. Por caso, uno de sus nuevos cantantes es Malajunta Mamy. El músico bonaerense utiliza asiduamente las redes: se apega a la consigna “estrenar una canción/subir un videoclip por semana”, lo que le permite mantener un diálogo fluido y permanente con su público. En 2014 editó su mixtape “Mucho Lov”, que tuvo una cantidad significativa de reproducciones y descargas. Entonces tomó una decisión: editó en formato físico y los entregaba firmados, doblando el valor significativo para sus fans.

3. Un videoclip que empieza a circular como adelanto aporta también a la expectativa. Antes del lanzamiento de “Safari”, la banda de electropop Miranda! estrenó el clip de su tema “Fantasmas”. La experiencia nos sirve para comprender que hoy los cortes de difusión ya no esperan necesariamente el lanzamiento del disco.

Video-lyrics (o video-letras)

Este formato consiste en la canción con subtítulos, una versión ampliada del videoclip, que incluye las letras sobreimpresas. Tiene algo de karaoke y funciona muy bien para los grupos que hacen pie en el mensaje o en la historia que cuenta la canción. Además, lo interesante de estos recursos es que pueden ser realizados tanto por el artista como por sus propios fans.

Casos y lyrics

1. Fok Electrochongo es un cantante de electro pop y, además, performer fisicoculturista. Para presentar su tema “Estás buscando novio”, realizó un “videoletra” muy simple (hecho únicamente con el recurso de una foto fija), pero con un de- talle: las líricas están pintadas sobre su piel, con lo que se refuerza el concepto estético del músico.

2. El dúo “Te amo” está formado por Iti (quien trabaja con grupos como Lache, caracterizados por su producción de videoclips) y Maruja Bustamante (reconocida dramaturga y directora de teatro independiente). Ambos tienen mucho manejo de los recursos audiovisuales y logran piezas originales, casi parecidas a una novela interactiva. Por ejemplo, su disco “Falsas Alarmas” fue publicado en un video completo, con las líricas, que puede ser visto en YouTube.

Teaser

Es una pieza aún más pequeña que un videoclip, pero que igual se presenta como una unidad. Puede ser tanto un fragmento de videoclip, como un compacto de fragmentos editados. Se aplica en el universo audiovisual y se usa habitualmente como adelanto, para generar misterio, hacer crecer la expectativa y el llamado “runrún” en las redes.

Por ejemplo, la banda uruguaya Hablan por la espalda, anunció el lanzamiento de su segundo disco con un teaser de su corte adelanto, “Cabeza de moto”. Es una pieza que puede servir para retomar el diálogo con los seguidores, especialmente después de una pausa, en la previa a un show importante o en un lanzamiento. Este teaser también fue utilizado por el grupo para apoyar sus campañas de financiamiento colectivo: funciona como un adelanto para definir el apoyo de los posibles interesados.

El EP

Más largo que la canción pero más breve que un álbum (disco o long play), la justificación de realizar un EP ya no responde hoy a cuestiones técnicas, sino más bien a decisiones artísticas y estéticas.

Gracias a sus tiempos de producción más acotados y a su capacidad para sintonizar con audiencias más dispersas (y expuestas a una gran cantidad de estímulos musicales), es uno de los formatos actuales más inmediatos y vigentes.

El EP puede funcionar como adelanto, como un “Lado B” (material realizado con remixes o versiones en vivo) o, incluso, para integrar un grupo de nuevas canciones con una identidad propia.

Es un formato con el que podemos generar nuevas canciones para los shows, contar con una nueva oleada en las redes sociales y, si ambos lanzamientos están relacionados entre sí, trabajar sobre el concepto de completar una pieza u obra integral.

Frikstailers, dúo de origen cordobés actualmente radicado en México, es una de las propuestas más destacadas de la escena latinoamericana de “cumbia digital”. Decidieron lanzar su tema “Crop Circles” en distintas etapas y modalidades: primero como descarga en la sección Downloads de la revista especializada XLR8R (http:// goo.gl/y2LW8x), luego con un potente videoclip y, finalmente, lanzando un EP del mismo nombre.

Su EP “Crop Circles” se puede bajar gratis desde un sitio relaciona- do a la página de Facebook del dúo: es necesario “darle un me gus- ta”, forma de valorar las publicaciones que aquí también se convierte en un modo de legitimar la música. Otra posibilidad es “compartir” ese disco en las redes sociales.

Compact Disc (CD)

Hasta hace unos años, la descarga (legal o ilegal) de música parecía ser el único camino. Actualmente, la reproducción vía streaming se fortalece como un modo de uso y consumo establecido. Y aunque la venta de discos físicos se ha reducido, hay indicadores que señalan su vigencia.Ya sea como fetiche, como tendencia, como merchandising o como nostalgia, aún se siguen editando vinilos y casetes, y el público los sigue comprando.

El CD es también un formato reciente que perdura por diversos motivos (culturales, generacionales y/o emocionales). Existen disquerías especializadas, que quizás no apuntan a un gran volumen de ventas, pero consiguen mantener una presencia sostenida y la articulación de un catálogo.

Casos y CD

1. Marina Fages. La cantautora además es artista plástica. Ella realiza las portadas de sus discos y del más reciente, “Madera Metal”, realizó una serie numerada de portadas únicas. Es posible que quienes decidan comprar el disco, también valoren estar adquiriendo una obra de arte. www.facebook.com/media/set/?se- t=a.558224247537643.147377.252901648069906&type=1

2. El grupo Morbo y Mambo editó “Boa”, su segundo CD, con un arte de tapa original e impreso en un papel especial. Para los ejemplares destinados a prensa y difusión usa- ron una tirada limitada, surgida de las pruebas de imprenta. También acompañaron la edición con una tarjeta de descarga y, durante los shows, vendieron el CD con un póster. El caso sirve para comprender que la edición física de un disco no debe editarse por costumbre, necesidad o capricho: necesitamos una idea, ya sea estética o práctica que justifique la inversión y la fortalezca conceptual y estratégicamente.

El objeto coleccionable

Como vemos, la modalidad de edición física puede conducirnos a una opción más arriesgada que derive en formatos y tamaños no convencionales, empaques especiales o, directamente, en una edición en pendrive personalizado o que oficie como pequeña pieza coleccionable.

En la medida en que hoy nos alcanza con dar un link para llegar a un disco y escucharlo, la información de acceso y consumo de una obra musical puede estar alojada en los más diversos soportes que nos direccionen a su sitio y modo de escucha: tarjetas, volantes, remeras, tazas, o el medio que elijamos como el vehículo más apto y coherente a nuestra música.

Casos y objetos

1. El grupo “Superchería” editó su disco “La naturaleza de las cosas” como un pequeña escultura con forma de lechuza y código QR para descargar las canciones desde un smartphone. La dirección venía simplemente anexada en un papel, en la base de la escultura.

2. El grupo Mompox presentó su EP “Beat Sweet Bit” en una caja de comida china, que traía en su interior una “galleta de la suerte”: al romperla, una tirita de papel tenía impreso el link para descargar las canciones.

Además de pensar los formatos musicales, es necesario que prestemos atención a un conjunto de nuevos relatos, en un sentido más amplio que el del armado de nuestros discos o la narrativa de nuestros videoclips. Si la música dialoga con otras expresiones, ¿por qué no dedicarnos a analizar los nuevos modos de visualizar que tiene el público? Los formatos innovadores de producción y reproducción también generan piezas más dinámicas: quizás podemos generar contenidos o ajustar nuestros discursos a partir de estas nuevas formas narrativas.

Las series

En los últimos diez años, uno de los relatos que más impacto ha tenido en la cultura popular, es el de las series de televisión. Pensadas en principio para canales tradicionales y horarios establecidos, sus contenidos se convirtieron en materiales buscados, descargados, que se pueden ver en todas las pantallas, superando la circulación de los canales tradicionales. Los espectadores se involucran en su distribución, intercambian episodios, se encargan de subirlos a la web, incluso, aportan el subtitulado; hay quienes bajan varios capítulos (o temporadas enteras) para armar su propia maratón y verla en el horario que ellos prefieran.

Sagas & trilogías

A partir del traslado de algunas obras literarias al lenguaje cinematográfico, y del suceso en consecuencia, la realización en forma de trilogía, se ha posicionado como un modelo narrativo. Saber que una obra va a ser entregada en partes, genera una expectativa importante, y la necesidad de seguir completando su serie. Si lo pensamos desde el universo musical, saber que un disco se completará más adelante amplía el campo de acción para el músico, pero también para el público.

Casos y sagas

1. El mató a un policía motorizado y su trilogía de la Navidad. La banda platense editó tres EP: “Navidad de reserva” (2005), “Un millón de euros” (2006) y “Día de los muer- tos” (2008). Las portadas tenían una estética similar y cada una respondía a un color: rojo, verde y azul, que remitían respectivamente, al nacimiento, la vida y la muerte. En conjunto, crean una obra más poderosa y completa.

2. Los Coholins es un grupo mendocino que genera nuevos materiales a partir de sus registros visuales: ficciones, backstages, transmisiones online ficcionadas, ensayos, versiones. Organizaron una gira de Carnaval con el grupo Fision, y filmaron ocho capí- tulos documentando esos shows y creando un relato con continuidad. facebook.com/ fisionoficial | www.loscoholins.com

Playlists

Las listas de reproducción están en auge y no necesariamente implican listados de temas, también pueden ser programas de radio, listas de mixtapes, etcétera. PC, teléfonos inteligentes, reproductores de mp3, software que funcionan como biblioteca (las “nubes”), cuentas de usuarios en algunas plataformas (Grooveshark, Spotify, Soundcloud, YouTube, etc.), nos brindan herramientas para ordenar la música, articularla según sus géneros, agruparla en toda la discoteca de un solo autor, integrarla con otros autores según una temática, etcétera.

En síntesis, esta posibilidad de armar listas personales es una de las formas más vigentes de escuchar música en la actualidad: los oyentes pueden armar sus propios listados o escuchar la selección de favoritos de otros usuarios. De esta forma, la canción como unidad, mencionada al comienzo, se relaciona, “compite” y se amalgama con otras canciones, de otros autores, del mismo género.

Casos y playlists

1. Mi propia lista: al cerrar este capítulo, revisé el apartado de “playlists”, que tiene YouTube dentro de sus funciones. Por ejemplo, los videos a los que les puse “me gusta” son en total 82. Ahí se mezclaban videoclips, boxeo, videos de baile, recitales de bandas que ya no existen. Lo comparto: www.youtube.com/ playlist?list=LLL9WAWJ1jEvThSfxVkedJFQ

2. Altocamet: la banda marplatense tiene una tradición videoclipera. En YouTube, sus videos están organizados en playlists, así como también los “live”, “extras” y “TV”.

3. Estamos Felices: cada plataforma brinda sus herramientas para reagrupar cancio- nes (según los “likes”, según el orden de un disco, cronológicamente, etc.). Soundcloud es una de las que mejor permite visualizar esas listas. El sello indie EF realiza sus “staff picks” (temas que eligen los integrantes del sello) y playlists de fechas especiales y aniversarios. www.soundcloud.com/estamosfelices/sets

Colaboraciones

El trabajo en conjunto es también una buena estrategia a la hora de realizar una versión, agregar un momento especial durante un show en vivo, crear vínculos profesionales y estéticos o marcar referencias respecto a un circuito o escena. Estas colaboraciones pueden derivar en el registro de canciones para un nuevo disco, presentaciones en conciertos, eventos especiales o fechas conjuntas a modo de mini-festivales, y hasta videoclips autónomos.

Casos y colaboraciones

1. Leo García & Miss Bolivia: el cantante grabó “Tomate el palo”, un tema como invitado en el disco “Miau” de Miss Bolivia. Junto a su videoclip, el tema funcionó como corte de difusión. A partir de allí, cada vez que coinciden en una ciudad, por ejemplo, pueden incluir el tema en su repertorio, invitar al colega y lograr un momento diferente durante sus shows.

2. Santiago Aysine (Salta la banca) y Ale Kurz (El bordo) realizaron juntos un tour patagónico con formato de guitarras. De esa forma, se despegaban temporariamente de sus propios repertorios y los intercalaban para adaptarse a un nuevo formato que les permitía realizar fechas en lugares más pequeños. www.clarin.com/extrashow/si/entrevista-san- tiago-aysine-ale-kurz-gira_0_1177082300.html

3. La Fauna Invencible: el 1° de enero de 2015, las bandas mendocinas Fauna y Mi amigo invencible compartieron una noche en su provincia. Más allá de su pertenencia a estilos musicales muy distintos (cumbia digital e indie rock), lograron cruzar y sumar públicos, borrar los límites entre sus estilos y concretar un intercambio genuino y potente.

Mixtapes, versus y B2B

Estos formatos, más extendidos en la música electrónica, también pueden funcionar, por ejemplo, a la hora de compartir un adelanto (fragmentos de las canciones pegadas como si fueran un mixtape), cruzar repertorios con artistas afines, intercambiando repertorios o intercalándolos en un concierto, un EP, o una presentación especial.

Por ejemplo, desde sus inicios, el sello Zizek acompañó el lanzamiento de discos de sus artistas realizando un mixtape con los temas nuevos que se presentaban. Este formato, más afín a la pista de baile y el perfil de sello, puede funcionar ya sea como anticipo o como resumen de un disco. Más allá de los géneros, podemos pensar en el uso de mixtapes como una alternativa para experimentar con nuestros proyectos musicales.

Bandas de sonido

Las bandas de sonido también pueden implicar un fuerte impulso para los proyectos musicales. En los años 60, prácticamente se filmaban películas para vender discos. Hoy ya no se trata sólo de aportar canciones, también podemos componer música original e incidental para obras de teatro, programas de televisión, programas de radio, etc.

Casos y bandas de sonido

1. El grupo Pommez Internacional logró una importante repercusión cuando una escena de la serie televisiva Farsantes fue musicalizada con su canción “Deseo”. Aunque se trataba de un tema de un disco anterior del grupo, la oportunidad coincidió con el lanzamiento de su disco “Buenas Noches América” y de todas formas la banda pudo capitalizarlo.

2. La industria de videojuegos está creciendo exponencialmente, con jugadores que se profesionalizan en entrenamientos transmitidos a través de twitch.tv (el YT de los gamers), y campeonatos de juegos como “League of Legends”. La serie “Grand Theft Auto” es uno de los best sellers de la industria gamer. Su personaje central conduce un auto, que tiene una radio y allí sintoniza música por género. En su capítulo 5 se puede escuchar “Yo tengo un don”, una colaboración de Alika y La Liga (en la radio East FM). A su vez, dicho canal fue curado por Camilo Lara (del Instituto Mexicano del Sonido). Ser seleccionado para estos contenidos no es fácil. Pero como músicos debemos conocer estos espacios, saber cómo funcionan otras industrias vinculadas y analizar caminos de acción para acceder a ellas.

Compilados

Bajo este concepto identificamos a la tarea de reunir y agrupar material que proviene de distintos proyectos musicales, ya sea relacionados por una temática, por una procedencia o a partir de una propuesta específica, desarrollado desde una discográfica, un espacio físico o una organización independiente. El compilado representa, por un lado, el concepto de quién convoca; por el otro, un grupo de proyectos musicales con un fin en común o un criterio/estilo compartido.

Casos y complilados

1. “Se trata de nosotras” es una acción desarrollada por el Ministerio de Cultura de la Nación, la Subsecretaría de Juventud de la Nación, el Centro Cultural de la Coopera- ción y el Comité contra la Trata y la Explotación de Personas. En 2014, editaron un CD del que participan diversas cantantes y artistas, con temas asociados a la formación, la denuncia y la concientización contra la violencia de género y, particularmente, con- tra la trata de mujeres. www.comitecontralatra.gob.ar

2. “Literatura que suena”: un proyecto de la editorial Clase Turista en el que músicos de distintos estilos reinterpretan clásicos de la literatura argentina en forma de canción, a partir de las preguntas: “Cómo sonaría “El Aleph” si fuese chamamé? ¿Y “Casa To- mada” en versión cuarteto? Cada obra, además, está representada en una muestra de afiches, ya que el proyecto recorre el país, sumando nuevas canciones en cada lugar. www.literaturaquesuena.bandcamp.com/releases

ACTORES Y ESCENAS

Como se verá en los siguientes capítulos, los roles y rubros de la industria musical se han modificado: las discográficas parecen ceder terreno y las empresas vinculadas con la tecnología (proveedoras de Internet, fabricantes de dispositivos) se presentan como los nuevos jugadores fuertes, con plataformas que también ofrecen contenidos, es decir, suscripciones por mes para escuchar música en streaming.

Aunque aún persiste cierta inercia, los cambios ya están ocurriendo: se van abriendo oportunidades para sellos discográficos colectivos que no apuestan a ventas millonarias, sino a un crecimiento paulatino, a la expansión de una escena y al desarrollo de acuerdos más justos y equitativos.

También se van instalado nuevas figuras a la hora de validar una banda, de hacer circular su nombre o de alcanzar al gran público. Aunque aún mantienen cierta capacidad para generar “agenda” y comunicar sobre todo artistas de gran escala, los medios tradicionales (diarios, revistas, radios), empiezan a convivir con un conjunto de nuevos actores que van asumiendo funciones de influencia y legitimación. La cantidad de proyectos musicales supera exponencialmente los espacios que los medios tradicionales dedican a la difusión, por lo que empieza a ser hora de explorar y gestionar nuevos espacios para la circulación y legitimación de nuestros proyectos.

Curadores y programadores

A la luz de los múltiples intercambios que fomentan las redes sociales, ganan visibilidad nuevos actores que funcionan como “visualizadores” y formadores de opinión. Entre ellos, se destaca el rol del curador, aquel profesional encargado de seleccionar proyectos musicales, discos o canciones para múltiples destinos: organización de ciclos y festivales, presentaciones eventuales en espacios culturales y/o no convencionales e, incluso, para editar y compilar nuevos materiales. Emparentado con ellos, aparece también la figura del programador o seleccionador de música, especializado en la programación de espacios, ciclos y/o programas, tanto en radios como en programas de televisión.

Casos y curadores

1. Soledad Rodriguez Zubieta (SRZ) es, por un lado, musicalizadora en FM Metro (en los ciclos “Brunch”, “Fresh” y “Su atención por favor”). Además, tiene su propia radio online, desde la que realiza distintas ambientaciones sonoras para lugares, marcas e instituciones.

2. Géiser es un sub-sello de Pop Art que, además de editar compilados, produce shows y giras. Como parte de su tarea de edición, convocó a músicos consagrados (Adrián Dárgelos, Leo García, Walas, Migue Castro, entre otros) para que realicen su propia selección de artistas en ascenso o emergentes.

Escenas

Por definición, una escena es “un ambiente, conjunto de circunstancias espaciales y temporales en que tiene lugar una situación o un hecho”; por cuestiones territoriales, es sencillo discernir e identificarlas por su pertenencia geográfica (por ejemplo, el rock platense). Las escenas también funcionan por afinidad estética. A partir de la comunicación en las redes, es posible lograr fuertes lazos e interacción con proyectos musicales que no son de una misma ciudad. Los ejes y centros de consumo que hasta hace poco eran centrales y prioritarios para la circulación de la música, también se van corriendo. Desde este enfoque, la vinculación y pertenencia a una escena nos exige marcas de identidad y un ejercicio sostenido de gestión que realce esa vinculación estética y/o territorial.

Casos y escenas

1. Desde el Mar: surgido como un sello independiente marplatense, ha logrado una proyección importante gracias a su modalidad de colectivo artístico o “banda hecha de bandas”. Aunque surgió para impulsar a las bandas de la ciudad, ha ido creciendo y logrando una identidad propia. Cuenta con su festival, del que también participan bandas invitadas del resto del país, ampliando la escena local, generando expansión, inclusión e intercambio. www.desdeelmar.com.ar

2. En el verano de 2015, los grupos Atrás hay truenos y Mi amigo invencible, que se conocieron a partir de coincidir en algunas fechas, decidieron realizar en forma conjunta “La gira solar”, una serie de conciertos en Córdoba, Neuquén y Mendoza. El recorrido pasó por sus provincias de origen, sumó grupos invitados de cada ciudad y culminó en un formato de festival.

Recitales

En la actualidad, los recitales son una oportunidad concreta y potente para consolidar la relación con nuestros públicos y lograr un impacto directo persona a persona que pueda perdurar en el tiempo. Además, son espacios para llamar la atención en los días previos y, una vez ocurridos, nos permiten contar con registros audiovisuales para generar nuevos materiales.

Para aprovechar nuestro calendario de shows es importante destacar algunas presentaciones (por ejemplo, el primero y el último del año, el debut en una ciudad o un regreso, la presentación de nuevo material), o probar alternativas promocionales (combo de entrada + CD, los “early birds” o tickets con precios accesibles que van aumentando a medida que se acerca la fecha, y el más conocido “2×1”, con o sin limitación de cupos).

Casos y recitales

1. Para cerrar su Tour “Destinológico”, Tan biónica incluyó en el precio de la entrada, el CD+DVD “Tan biónica – La usina del arte”. Además sectorizaron la venta de entradas: un sector “on stage” (palco sobre el escenario), un “sound-check-pack” (para asistir a la prueba de sonido) y el “Espacio Destinológico” (para presenciarlo desde la misma escenografía del concierto). www.tanbionica.com/YoVoy.

2. Denise Murz es una cantante de electropop que cuenta con algunos hitos respecto a la innovación en los formatos: publicó su primer disco (libre para descargar) bajo el slogan “Pirateame toda”, realizó un video con financiamiento colectivo (uno de los premios era actuar en el video) e ideó “Oh La Murz”, un concierto compacto (de sólo cinco canciones) y con hincapié escénico (estética de cabaret francés y coreografía poledance).

Ciclos
En estos tiempos random y acelerados, el formato “ciclo” nos permite sostener un espacio, trabajar la continuidad, alimentar un perfil, facilitar el vínculo entre artistas, el intercambio de espacios y también la tracción de públicos (“¿No fuiste la última fecha? ¡Podés ir la próxima!”).

Los ciclos funcionan generalmente con un residente o anfitrión (el curador o programador). Cada banda invitada, a su vez, oxigena y genera recambio en el público. Además de delinear una escena, el ciclo contribuye también a consolidarla. Al contrario de una programación estable, permite establecer relatos, contextos, conceptos, aunque también nos exige sostener la calidad de sus contenidos.

Casos y ciclos

1. En Buenos Aires, durante el periodo post-Cromañón, Le Bar fue un epicentro clave para la circulación de músicos. Ubicado en una casona de cuatro pisos, administrado por un matrimonio francés, fue un espacio pionero de esta era de curadores. Cada día de la semana tenía asignado a un programador distinto (periodistas, agitadores culturales, DJ), lo que generaba diversos ciclos por semana con perfiles propios y continuidad en el tiempo. Además de convertir clientes en público (y viceversa), los ciclos poten- ciaron la circulación de músicos y de géneros, las colaboraciones y hasta el traspaso de escenas. También realizaron un pequeño festival llamado “Le Bardo”, en otra sede, con dos escenarios y una pista, del que participó una selección de los proyectos que pasaron por Le Bar.

2. “Bully Bass”: en Córdoba se ha logrado algo insólito, la fiesta electrónica “Bully Bass”, dedicada a los ritmos más pesados y novedosos (en un principio, el dubstep), forjó y encontró su público. Además de dar espacio a los productores locales, fomentó un circuito de intercambio con los colegas de otras ciudades del país y recibió a artistas internacionales.

3. Sofar: en 2009 se fundó esta comunidad que organiza conciertos de escala “living” o “terraza”. En la actualidad cuenta con unos 600 voluntarios internacionales que, sólo en 2014, han organizado más de 100 fechas en todo el mundo (en Argentina funciona desde 2011). También es novedoso su modelo de comunicación: se anuncian las fechas, pero no se anuncia quién va a tocar y aun así el público responde a la iniciativa, valorando algo que parecía perdido bajo el exceso de información: el misterio y la sorpresa alrededor de la música. La comunidad de música en vivo más grande del mundo: www.rollingstone.com.ar/1769715-sofar-la-comunidad-de-musi- ca-en-vivo-mas-grande-del-mundo

Festivales

Podemos identificar a la entidad “festival” como la máxima expresión del modo de consumir música en la actualidad. Su dinámica random, su eclecticismo (aún dentro de un género, siempre hay variedad de estéticas), la posibilidad de que el espectador decida su propio recorrido (el público compra entradas para festivales aún antes de conocer su programación o line up), son algunas de las características que posicionan a los festivales como espacios destacados para la promoción y visibilidad de nuestros proyectos.

Recordemos que, más allá de las grillas de horarios o los escenarios disponibles para propuestas independientes, ser programados en un festival nos permite llegar a nuevos públicos, espectadores que van a escuchar a un grupo pero también a dejarse sorprender por otros. Para capitalizar esa participación, es fundamental aprovechar tanto los espacios de comunicación hacia afuera, como desarrollar una observación atenta desde adentro: aprovechar la estructura, registrar en video y audio el show, difundir demos, compartir stickers, objetos y merchandising del grupo, son algunas de las acciones que podemos emprender para hacer rendir al máximo esas oportunidades.

Casos y festivales

1. Music Wins: su productora, Ban Bang, ha conectado, durante los últimos años, a un público interesado en grupos internacionales que no entran necesariamente en el mainstream, a la vez acompañando ese crecimiento y perfil con bandas locales. Finalmente, en 2014, con el Music Wins, arribó a un formato de festival con una escala distinta a los grandes festivales masivos, pero con un criterio destacable en cuanto a montaje y selección de grupos.

2. TrimarchiDG: festival de diseño gráfico que se realiza en Mar del Plata desde hace 13 años. Empezó motorizado por el deseo de dos estudiantes acerca de organizar charlas con sus profesores más destacados. Actualmente, más de 5000 estudiantes de diseño o gente interesada en las artes visuales, acude a MDP para el TrimarchiDG. Durante tres días, se realizan charlas y conferencias, además de shows de bandas independientes y fiestas con presentaciones en vivo. www.trimarchidg.net

3. FELA: En los últimos años, surgió en Buenos Aires una escena inspirada en el afrobeat y otras estéticas cercanas a la música y las danzas afro, entre las que se destaca el FELA (cuyas siglas, además de significar Festival Latino de Afrobeat, esconden también el nombre de Fela Kuti, músico emblemático del género). Cuando el boom decreció, los organizadores le dieron continuidad con Malawi, un ciclo de DJ sets, para mantener la atención y la fidelidad del público conquistado.

LOS ALCANCES DE LO DIGITAL CON LA INTENSIDAD DE LO REAL

Tal como vimos, las formas de consumir y compartir música han cambiado profundamente, junto a la transformación de los actores y las dinámicas de la industria. En paralelo, los proyectos musicales cuentan con mayores herramientas tecnológicas, que permiten nuevas formas de grabar, producir, promocionar y compartir música, fomentando un acercamiento más directo, inmediato y comprometido con sus públicos/seguidores, que a su vez asumen un rol mucho más participativo.

A partir de estas nuevas coordenadas, se nos abren desafíos a la hora de comunicarnos con nuestros públicos, cómo lograr su fidelidad, sostener un diálogo con ellos, capitalizando e interpretando las posibilidades que nos brindan esas nuevas herramientas tecnológicas. Para responder esos interrogantes contamos con los siguientes capítulos de esta guía; aquí buscamos compartir un panorama inicial de las formas, relatos, actores y escenas que organizan el mapa actual de nuestra actividad, remarcando algunos desafíos:

Construir mensajes y relatos potentes: los contenidos deben ser fuertes, interesantes, atractivos, para poder captar la atención de nuestros interlocutores (públicos, legitimadores o profesionales) y sostener un diálogo productivo a futuro. Ante la abrumadora cantidad de información y producción, estudiemos los nuevos relatos que se imponen, tanto en la música como en otros consumos culturales.

Optimizar formatos: meditar sobre los alcances de cada formato, las circunstancias y el destinatario. Las plataformas digitales pueden ser óptimas para subir nuestra música, pero además aportan información fundamental acerca de nuestros seguidores. Quizás una persona no escuche, en principio, un disco entero. Pero tal vez sí sume una de nuestras canciones a sus playlists, o la comparta en sus redes. Cada canción deberá funcionar como un señuelo o un faro que permita descubrir el resto de nuestra producción.

Indagarnos en forma consciente: para capitalizar este escenario de posibilidades, que por momentos puede parecer desconcertante, sugerimos incorporar ejercicios de auto-indagación para definir hacia dónde nos dirigimos. Un modelo de auto-análisis posible es el siguiente cuestionario: tomar nota de todas las inquietudes que tenemos, redactar una batería de preguntas en un listado (no de 5 o 10, sino de 30 o 50 inquietudes, ¡seamos rigurosos!). Pero no tratemos de responderlas de inmediato: reflexionemos sobre las cinco que más nos resuenen, y entonces sí, empecemos a articular sus respuestas.

Aprovechar los nuevos espacios: exploremos las nuevas formas de circulación y legitimación que describimos, analicemos cómo interactuar con ellas y, principalmente, cómo podemos generar cana- les propios para consolidar nuestro público y la interacción con los colegas. Esta nueva espacialidad y movilidad de la música nos abre un doble desafío: tener en claro cuáles son las formas más efectivas para construir nuestros relatos y capitalizar las oportunidades emergentes para mostrar lo que hacemos y compartir nuestro proyecto musical.

Apuesta Digital/Real: finalmente, aprovechemos los alcances de lo digital, con la intensidad de lo real, doblando la apuesta de todo lo que relatamos en nuestras redes, en nuestros videoclips, en el arte de portada de la música y en la producción del sonido, con un show en vivo, potente e inolvidable.