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#GuíaRec

Nociones y herramientas de marketing digital

Hablarle a pocos para decirle a muchos


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Internet y las nuevas tecnologías ponen a disposición, y de manera prácticamente gratuita, numerosas herramientas de marketing digital. En este capítulo nos ocuparemos de analizar alternativas y pensar estrategias para promover, distribuir y monetizar nuestro proyecto musical.

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Por Nicolás Madoery

Gestor, productor y músico. Especialista en sellos discográficos de gestión colectiva, proyectos musicales emergentes y herramientas digitales para el desarrollo artístico. Se desempeña en diversos proyectos simultáneos. Es coordinador del sello discográfico Concepto Cero, uno de los referentes de la ciudad de La Plata. Forma parte de Recalculando, programa del Ministerio de Cultura de la Nación, abocado a la profesionalización de sellos de gestión colectiva y escenas de la música emergente a nivel nacional. Es productor de diversos eventos musicales y un activo participante en espacios de trabajo y debate sobre la actualidad del sector musical.


HABLARLE A POCOS PARA DECIRLE A MUCHOS

¿Cómo hacer para que mayores audiencias asistan a nuestros shows? ¿Cómo conseguir que más personas descarguen o compren nuestra música? ¿Cómo lograr que nuestros contenidos se expandan y viralicen en la web? Al hacernos este tipo de preguntas tenemos que saber que, con ellas, debemos dar respuesta a otros interrogantes previos que se relacionan con nuestros públicos, nuestros valores y las “historias” que queremos compartir con ellos. ¿Quién es nuestro público? O mejor: ¿Quiénes son nuestros públicos? ¿Podemos identificar a nuestros fans, si es que los hay? ¿De qué manera consumen música? ¿Qué les estamos contando sobre nuestro proyecto? ¿Cuánto tiempo dedicamos cada día para captar su atención? ¿Cuál es el diferencial que nuestra propuesta les ofrece?

Si queremos resolver estos interrogantes, primero necesitamos tener bien en claro los objetivos de nuestro proyecto: ellos son la base para las decisiones y las acciones que llevaremos adelante. Si creemos que estar en contacto con nuestro público y promocionar lo que hacemos es únicamente compartir un link en nuestras redes sociales, tenemos que empezar de cero. Y ese comienzo se relaciona con entender que nuestro proyecto debe contar una historia y comunicar valores a nuestros fans, a nuestros diversos públicos, con el objetivo de ampliar el número de seguidores, tener mejor recepción y generar interacción en los medios digitales.

Afortunadamente nos encontramos en un momento único, en el que Internet y las nuevas tecnologías nos ponen a disposición, y de manera prácticamente gratuita, una innumerable cantidad de herramientas para facilitar la promoción, la distribución y la monetización de nuestro proyecto musical. Pero atención: esas posibilidades no garantizan de por sí que nuestro proyecto “sea exitoso”. Tener cuentas en muchas plataformas de distribución o redes sociales no garantiza nada. Necesitamos tomar decisiones sobre la promoción de nuestro proyecto para poder aprovechar al máximo las herramientas y posibilidades que nos brinda hoy el marketing digital.

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Desde el surgimiento de NAPSTER (1999), hemos visto nacer cientos de plataformas para compartir y distribuir música (ya sea de manera legal o ilegal), plataformas en las que el contenido puede descargarse o, más cerca en el tiempo, simplemente escucharse en línea (on-line). Más allá de tal diversidad, se trata en su mayoría de plataformas digitales que nos permiten promocionar nuestro proyecto a través de diversas formas: nos ayudan a crear y enviar mails a muchos destinatarios, nos permiten invitar a nuestros shows, vender entradas, subir videos en línea, transmitir audio y video en tiempo real (el llamado streaming que veremos más adelante), entre otras posibilidades. Y todas ellas, sólo con nuestra computadora y una conexión a Internet.

Muchas de esas plataformas cuentan además con la posibilidad de proveernos de información muy útil para conocer a nuestro público y valernos de diversos elementos de segmentación: sexo, edad, lugar de residencia, entre muchos otros datos, para conocer mejor a nuestros destinatarios y poder sacar mejor provecho de nuestras acciones y de los recursos que destinamos a ellas.

Por eso, a la hora de ponernos a trabajar, no sólo tenemos que conocer estas nuevas herramientas y plataformas sino, sobre todo, entender los conceptos, las motivaciones y las decisiones que nos permitirán su buen uso, la construcción de un relato claro y coherente, un mayor conocimiento sobre nuestros públicos, las variables para generar un vínculo más sólido con ellos y la posibilidad de conseguir nuevos fans y esforzarnos para ir construyendo una comunidad alrededor de nuestra propuesta. Todo ello bajo el criterio de generar contenidos y ser capaces de distribuirlos, para comunicar no sólo nuestra obra, sino también los valores que aportan a una mejor experiencia con nuestros públicos, buscando superar las expectativas que ellos proyectan sobre nosotros.

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EL RELATO

Cuando empezamos a dar forma a nuestro proyecto musical surge la necesidad de contarlo y compartirlo, lo cual no es una tarea sencilla. Sintetizar en una sola frase, potente y bien redactada, qué es lo que hacemos puede llevarnos mucho tiempo y trabajo. Cuando enviamos un mail para anunciar nuestra próxima presentación en vivo, un tweet con el link de nuestro último álbum, compartimos nuestro nuevo videoclip o subimos una foto del ensayo en Instagram, estamos contando lo que hacemos, pero a su vez estamos hablando sobre nosotros, sobre quiénes somos.

Cada una de estas acciones, las hagamos o no de un modo consciente, forma parte de nuestra estrategia de comunicación y, a lo largo del tiempo, conforman la historia de lo que hacemos. Esta historia debe ser clara, directa y auténtica para poder ir conformando el relato de nuestro proyecto musical.

A la hora de construir nuestro relato es importante aprovechar todo lo que nos rodea, desde lo principal, como nuestro estilo musical y el lugar que habitamos, hasta elementos menos explícitos, como nuestras influencias o los hitos importantes en el desarrollo de nuestro proyecto. Pero atención: la construcción de un relato claro y potente no es algo que se logra de un día para el otro; necesita tiempo, coherencia y dedicación constante. Teniendo en cuenta esto, una parte importante de nuestra estrategia deberá orientarse a poder contar, construir y desarrollar nuestra historia a lo largo del tiempo. Y la constancia es un factor clave para que esa historia pueda llegar a nuestro público y se retroalimente.

El relato nos ayudará a que nuestro público no sólo nos escuche, sino que también se sienta parte, se apropie de nuestra historia, que juegue con ella, se comprometa y la reproduzca.

Para poder desarrollar esa interacción es central contar con un espacio propio para centralizar nuestra información y construir desde ahí nuestro relato. Una web o un blog en el que podamos generar nuestro propio contenido nos permitirá tener un espacio de promoción específico e incrementar las posibilidades de viralización, sin depender tanto de las redes sociales “de moda”, que muchas veces tienen una “vida útil” más acotada.

Esos procesos de viralizacion pueden darse gracias a las características que logremos darle al contenido: elementos de creatividad, originalidad y facilidad de acceso pueden incrementar las posibilidades de que la gente quiera mostrarlo y compartirlo con otros.

También es importante analizar la posibilidad de brindar algo a cambio; muchos artistas realizan sorteos de entradas o discos entre quienes comparten información relevante en sus redes.

Debemos comunicar valores y entender al relato como una parte esencial de nuestra estrategia de promoción.

 

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EL CONTENIDO

El contenido para construir nuestro relato está integrado por las fotos, videos, canciones, entrevistas, reseñas, noticias, links y demás componentes que giran alrededor de nuestro proyecto. Se trata del caudal de información que vamos a compartir, promocionar, distribuir y, en algunos casos, monetizar en la web.

Debemos ser creativos y generar contenidos de calidad para que nuestra audiencia reciba de forma positiva lo que queremos mostrar- les y compartir con ellos. Y, por supuesto, tal como venimos mencionando, ser consecuentes con nuestro relato. Por ejemplo, si subimos a Youtube un video de un show, cuidemos que tanto la imagen como el audio tengan buena calidad. Lo mismo con respecto a las fotos: debemos compartir imágenes con las que nos sintamos identificados y que estén dirigidas a nuestro público. Esto nos ayudará a destacarnos e incrementar nuestras chances de diferenciarnos en un espacio muy saturado de videos como YouTube. Afortunadamente, las nuevas tecnologías son de gran ayuda: con un smartphone podemos filmar videos y sacar fotos en Alta Definición (HD).

Todo material audiovisual que podamos generar nos ayudará a contar el relato y a llegar de una forma más directa a nuestro público. Videoclips, sesiones en vivo, invitaciones a shows, son sólo algunos de los contenidos que podemos generar y compartir a lo largo de nuestro recorrido. Desde ya, siempre bajo el criterio de aportar coherencia a la hora de contar nuestra historia/relato y alimentar la comunicación con los públicos que prioricemos.

 

LOS PÚBLICOS

En la actualidad es posible dar respuesta a estos interrogantes y, sobre todo, hacer que esa información nos sirva para dirigir nuestras acciones a los lugares indicados y potenciar el impacto a la hora de promocionar nuestras propuestas. Contamos con la posibilidad de elegir los medios correctos para la distribución musical y generar las acciones que nos permitan monetizar nuestro proyecto.

Sin embargo, las redes sociales alentaron la idea de que podíamos hablarle a todo el mundo. Y aunque en cierta forma eso es cierto, lo concreto es que para que nuestro mensaje genere mayor impacto tenemos que ser muy específicos con respecto al destinatario al cual nos dirigimos. Es mucho más efectivo el resultado que podemos generar si le “hablamos” a diez personas que nos prestan atención, que intentar hablarle a mil personas que creemos pueden llegar a ser parte de nuestro público. No todo el público es igual y las redes sociales y plataformas digitales hoy nos permiten una nueva dinámica de trabajo que tenemos que aprovechar: hablar directamente con nuestro público.

Aunque a veces pueda resultarnos un poco ajena, usaremos la categoría de Fan para caracterizar a nuestra audiencia más fiel, es decir, aquellos que compran nuestro disco, asisten a los shows, abren nuestros mails, comentan en las redes sociales y comparten el contenido que generamos. Son una parte clave dentro de nuestra estrategia. Una vez que logramos identificar a nuestros fans, debemos hacerlos sentir especiales. No importa si se trata de 5, 15 o 100 personas. Son vitales para el crecimiento de nuestro proyecto y ello nos exige emprender acciones específicas hacia/con ellos.

¿Cuánto tiempo al día le dedicamos al público de nuestro proyecto? Entonces… ¿cuánto esperamos que le dediquen esas personas a nuestro proyecto?

 

Tipos de públicos

Público | Es el segmento de personas que no están especialmente atentas a nuestras novedades, pero que si le informamos de manera adecuada podrán interesarse por nosotros y prestarán mayor atención a los hitos de nuestro relato (lanzamiento de discos, videos, giras, etc.).

Público ocasional | Como su nombre lo indica, son personas que se vinculan ocasionalmente a nuestro proyecto. Pueden escuchar nuestra música o pueden compartir algunos de los contenidos que generemos. Seguramente, más de la mitad de nuestros seguidores en las redes sociales entren en esta categoría.

Fan | Es nuestro público más fiel. Los fans son aquellos que están al tanto de nosotros y comparten las novedades, generan interacción, difunden en forma constante nuestra música y mantienen un dialogo frecuente en las redes sociales.

Super Fan | Son aún más cercanos y comprometidos que los fans. Son aquellos que nos interpelan y hacen preguntas constantemente. El súper fan consume siempre lo que compartimos u ofrecemos y, sobre todo, está dispuesto a hacer cosas por nuestro proyecto.

 

COMUNIDAD

Entendemos por “comunidad” a un grupo de personas que poseen elementos en común (costumbres, valores, aficiones, ubicación geográfica, roles o estatus social). Generalmente una comunidad se crea partiendo de una identidad común y se diferencia de otros grupos o comunidades por las acciones que ejerce.

Esta comunidad, creada y formada por nuestros seguidores, será la que reciba, promocione y distribuya los contenidos que nosotros generemos y será también la audiencia principal de nuestro proyecto musical.

Y para que funcione esta dinámica de comunidad, no sólo es importante que el público reciba nuestro relato sino, sobre todo, que lo asuma, que se lo apropie, juegue con él, y en el mejor de los casos, que lo reproduzca. Y para ello, es central nuestra capacidad, medios y recursos para fidelizar a nuestro público, condición para crear y sostener a lo largo del tiempo una comunidad.

Uno de los mayores desafíos a la hora de trabajar el marketing de nuestro proyecto musical consiste en la capacidad que tengamos para crear, desarrollar y sostener a lo largo del tiempo una comunidad alrededor de nuestra propuesta.

El trabajo de fidelización no sólo implica participar de intercambios basados exclusivamente en los elementos de nuestro proyecto musical, sino también ser capaces de compartir otros contenidos, incluso más personales o subjetivos, que puedan resultar de interés tanto para nosotros como para nuestros destinatarios en las redes.

Compartir información sobre nuestros referentes, sobre otros artistas que forman parte de la escena en que nos movemos, o sobre nuestros gustos u opiniones, pueden ser argumentos interesantes para alimentar el nexo con nuestros públicos y la oportunidad de convertirnos en referentes del sector.

Muchas de las plataformas que utilizamos habitualmente cuentan con la posibilidad de brindarnos información precisa sobre nuestros públicos, lo cual es un insumo muy valioso para emprender acciones de fidelización destinadas al desarrollo de la comunidad de nuestro proyecto musical. Por lo general, esa información se deriva de estadísticas claras y concretas que nos muestran: quién es nuestro público, dónde vive, qué edad tiene, a qué hora suele estar conectado, cuáles son los contenidos que prefiere, de qué forma los consume, a través de qué plataformas, etcétera. Se trata de información que puede sernos de mucha utilidad, tanto para diseñar una estrategia de marketing como para encarar el armado de una gira.

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Caso Miss Bolivia

Muchos artistas buscan que público sea parte de sus proyectos, hablando con ellos, interactuando y manteniéndolo al día de sus acciones. Un buen ejemplo es el de la cantante Miss Bolivia, quien mantiene un vínculo muy directo y fluido con su audiencia. Además de utilizar las redes sociales para informar actividades e invitar a sus shows, las utiliza de un modo proactivo para expresar sus ideas y compartir opiniones personales.

www.facebook.com/missboliviamusica – twitter.com/miss_bolivia

 

PROMOCIONAR, DISTRIBUIR, MONETIZAR

En los medios digitales, promocionar, distribuir y monetizar son conceptos que se mezclan todo el tiempo. Gran parte de las plataformas digitales que vamos a utilizar cumplen simultáneamente estas tres funciones, aunque a veces, no seamos necesariamente nosotros quienes nos beneficiemos de las tres. Por eso, empecemos por distinguir y entender los tres conceptos:

 

Promover (o la promoción)

Comprende todo lo referido a la comunicación de nuestro proyecto y la generación de interés por parte de nuestros públicos. Tal como vimos, aquí es clave el relato que seamos capaces de construir. Nuestras principales vías de promoción on-line serán Facebook, Twitter, Instagram y YouTube, además del trabajo sobre nuestro mailing, nuestra página web y los espacios de visibilidad que tengamos para generar interés en nuestro producto.

Distribuir (o la distribución)

Comprende todo lo referido a las acciones que emprendemos para hacer llegar nuestra música a los distintos canales y plataformas que facilitan y amplían tanto la promoción como la distribución. Nuestras principales vías serán Soundcloud, Bandcamp, YouTube y, desde ya, Spotify, ITunes y Deezeer.

Monetizar (o la monetización)

Comprende las alternativas con que contamos a la hora de generar ingresos con nuestra música y la estrategia de recursos del proyecto. Existen distintas plataformas y diversas maneras de generar ingresos en Internet. Sugerimos ser creativos e integrar las distintas herramientas, desde la venta de nuestra música (Bandcamp, ITunes) a la monetización por reproducciones (por ejemplo en YouTube, Spotify, etc.), pasando por la generación de campañas especiales de financiamiento colectivo.

Atención: muchos de los sitios que veremos a continuación y que nos ofrecen un servicio “gratuito”, en realidad generan ingresos en base al uso que nosotros hacemos, ya sea a través de la publicidad que aparece en el sitio que aloja nuestro contenido o por el uso de la información que nosotros les brindamos, ya sea propia o de nuestros públicos. Si queremos participar de la industria de la música, es fundamental conocer en profundidad estas reglas de juego.

En la actualidad, los tres conceptos mencionados se encuentran estrechamente vinculados a otro concepto central: el streaming de contenido, esencial a la hora de promover, distribuir y monetizar nuestra música. Se trata de una herramienta que hoy utilizamos en forma permanente, puesto que las páginas más populares se manejan con este sistema, ya sea cuando vemos un video en YouTube, cuando escuchamos una canción en Bandcamp, Soundcloud o Spotify, o cuando seguimos la transmisión de un festival en vivo a través de Vorterix.

 

PROMOCIÓN

Cuando hablamos de promoción, nos referimos a las estrategias y acciones que vamos a implementar para que los contenidos que generamos lleguen efectivamente a quienes apuntamos (y por qué no, a mayores audiencias). Buscamos difundirlos, compartirlos y promoverlos adecuadamente entre nuestros públicos para poder generar algún tipo de “ruido”. Aunque en cierta forma siempre estemos promoviendo, debemos tener en claro los objetivos específicos de promoción y tomar decisiones consecuentes.

En un momento en que las posibilidades son tantas, es fundamental poner el foco tanto en nuestro público como en los medios especializados; los llamados generadores de tendencias pueden transformarse en aliados estratégicos a la hora de viralizar nuestros contenidos.

Debemos tener muy presente que las tareas de promoción suelen ser de las responsabilidades más arduas de nuestro trabajo, por lo que exigen que le dediquemos al menos entre una y dos horas al día. Cuando hablamos de promoción, tengamos en cuenta que nos referimos también a “venderle” nuestro proyecto al público definido como objetivo. Para esto no solo debemos tener un relato, sino una coherencia en la imagen y en todo contenido que circule sobre nuestro proyecto.

 

DISTRIBUCIÓN

Existen dos factores principales a la hora de pensar la distribución de nuestros contenidos: por un lado, conocer los hábitos de consumo de nuestro público, y por el otro, mantenernos al tanto de las tendencias de la industria musical. Por ejemplo: si nuestra propuesta se asocia con la música pop y nuestro público tiene entre 14 y 20 años, seguramente la mayoría de ellos usará smartphones, tabletas o dispositivos móviles y sus escuchas serán a través de streaming. Recordamos que el streaming consiste en la transmisión de audio y video por Internet, por lo que nuestra prioridad será entonces que el contenido se encuentre disponible para ese tipo de plataformas.

En los últimos años, y a raíz del surgimiento del streaming (nueva forma de reproducción de música totalmente on-line) y el crecimiento de las tiendas de venta de música digital, se crearon gran cantidad de plataformas digitales (Spotify, ITunes, Deezer, Google Music, entre otras). Ante la imposibilidad de abarcarlas de a una, existen los llamados agrega- dores digitales o distribuidoras digitales. Se trata de plataformas encargadas de distribuir digitalmente nuestra música en un gran número de tiendas y sitios de streaming de audio (ITunes, Spotify, Deezer, Amazon, etc.). Estos nuevos intermediados son esenciales para alcanzar un posicionamiento y una distribución efectiva de nuestra música en el mundo digital. Para ello, es importante mantenernos al tanto de cuáles son los canales de consumo musical más utilizados.

Hasta hace unos pocos años, para que nuestro álbum estuviera disponible en la mayor cantidad de tiendas de discos necesitábamos de una “distribuidora”. En la actualidad, para que nuestro álbum y contenido musical estén presentes en la mayor cantidad de tiendas del mundo digital, necesitamos de estas distribuidoras de contenido digital. Se trata de un nuevo intermediario en la cadena del sector musical, un engranaje indispensable a la hora de ubicar nuestra música en la mayor cantidad de tiendas posible. Claro que podríamos actualizar por nuestra cuenta los contenidos en esas tiendas, pero para eso deberíamos firmar una gran cantidad de contratos con todas ellas, lo que nos demandaría mucho tiempo y esfuerzos.

En la actualidad, más de la mitad de la gente que escucha música en Internet lo hace a través de YouTube. Por ende, nuestra música también debe estar ahí. Pero como estos hábitos son cambiantes, debemos mantenernos atentos a esos cambios.

 

Principales “agregadores digitales”

La siguiente lista contiene algunos de los principales agregadores a nivel local, regional y mundial. Es importante entender que cada uno tiene un modelo propio: algunos cobran un porcentaje sobre nuestros ingresos, otros un precio fijo, otros tienen esquemas mixtos. Debemos tener muy en claro nuestra estrategia para poder definir qué agregador será el más adecuado para nosotros.

CD Baby | www.cdbaby.com
The Orchard | www.theorchard.com
Tunecore | www.tunecore.com
La Cúpula | www.lacupulamusic.com
Believe Digital | www.believedigital.es
Bquate | www. bquate.com
Limbo Digital (Argentina) | www.distribucion.limbodigital.com

 

Caso Mamboretá Records

El sello Mamboretá Records de Formosa se caracteriza por promover grupos y artistas que trabajan a partir de la mixtura entre los ritmos folclóricos y otros estilos, como el rock y la música psicodélica. Desde esa singularidad, el sello comunica valores muy ligados a su territorio, el litoral y lo folclórico de una manera muy directa. Esos valores pueden apreciarse incluso en los hashtags que ellos utilizan, por ejemplo:

#EsMenesterQueSeaFolkRock #MamboretáPsicoFolk #BombaLitoraleñaenFormosa

 

MONETIZACIÓN

Según informes de la IFPI (International Federation of the Phonographic Industry) en los últimos nueve años la música digital global ha experimentado un crecimiento del 1375%. En 2012, las descargas y transmisiones de música digital representaron un 39% de todo el gasto en música grabada a nivel mundial. Para 2015, se estima que los ingresos generados desde la música digital superarán los $20 billones (www.ifpi.org/downloads/DMR2014-Spanish.pdf).

Esa es sólo una parte de los ingresos generados por la música en Internet y de las alternativas para monetizar nuestros contenidos. Esta diversidad de opciones se desprende de numerosas vías de ingresos: la publicidad de las plataformas digitales, el pago de los usuarios al descargar nuestra música, el pago de las suscripciones a los servicios de streaming, la venta de nuestros álbumes en formato digital y físico, la venta de merchandising por medio de Internet, el uso de nuestra música en contenidos audiovisuales (lo que llamamos “sincronización”), además del crecimiento significativo del crowdfunding o financiamiento colectivo, una alternativa para conseguir el apoyo de seguidores a la hora de realizar una gira, editar un álbum, filmar un nuevo video, etcétera.

Dichas alternativas de ingresos, dan cuenta de la cantidad de opciones que se abren a la hora de proyectar la monetización de nuestros contenidos en los medios digitales. Nuevamente, junto a la creatividad, es fundamental la coherencia integral, los objetivos de rentabilidad y el plan global del proyecto para definir qué estrategia priorizamos y qué metas financieras proyectamos.

Es fundamental que seamos ingeniosos: podemos lanzar algún sencillo o el álbum en un Torrent (sistema para compartir archivos enlazando varias fuentes), para que nuestra audiencia pueda descargarlos, más allá de que esos contenidos se encuentren también en streaming.

 

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EL FUTURO

Como hemos visto, hoy más que nunca las herramientas para difundir, distribuir y monetizar música están a nuestro alcance. Es el momento de poner manos a la obra, de dejar de responsabilizar a la red social de moda por los resultados de lo que hacemos y empezar a pensar estrategias concretas para alcanzar nuestros objetivos.

Uno de los principales desafíos es pensarnos como músicos y como productores dentro de esta nueva dinámica que plantea Internet para el sector musical; una dinámica en la que nuestros álbumes y shows son sólo una parte de nuestras tareas, responsabilidades y alternativas. Es importante entender que las plataformas digitales NO son la solución a nuestras problemáticas de desarrollo artístico, sino herramientas para potenciar nuestro crecimiento, dentro de un mapa de plataformas posibles, que a la vez van mutando constantemente y a las que debemos estar atentos.

Para ello, seguirá siendo fundamental volver sobre la definición de “relato”, sobre la historia que tenemos para compartir y a la forma en que podamos hacerla visible y coherente con nuestra estrategia global. El relato debe ser transversal a todo lo que hagamos y nos ayudará a ponerle ejes a nuestra campaña, generando las condiciones para “viralizar” contenidos y fidelizar a nuestros públicos. Hoy contamos con las herramientas para reforzar el concepto de “experiencia”, para conocer mejor y más de cerca a nuestros públicos, para fortalecer ese ida y vuelta con ellos y hacerlos parte de algo más importante que la mera escucha de nuestra música.

Confiamos en que este breve recorrido nos ayudará a apropiarnos del mundo digital, tal como nos apropiamos antes de la sala de ensayo o del lugar donde tocamos habitualmente, que nos motive a probar y a experimentar en la red. Porque si hay algo claro en este escenario de novedades y alternativas, es que el futuro de la música ya está en Internet, y para que nuestro proyecto trascienda, es central incorporar en mayor o menor medida, y siempre de un modo coherente e integrado al proyecto, algunas de las herramientas de marketing digital que hemos analizado.