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#GuíaRec

Producción técnica en vivo

Planificación y compromiso para optimizar nuestras presentaciones


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El objetivo de este capítulo es poner al alcance de los lectores un conjunto de nociones básicas sobre sonido, equipamiento personal y herramientas de producción técnica para asumir a las presentaciones en vivo como espacios destacados para la difusión y promoción de nuestra música.

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Por Marcelo “Coca” Monte

Técnico de sonido en vivo y estudio, productor artístico y productor técnico. Músico, compositor; bajista del grupo Vetamadre. Como ingeniero y/o productor ha participado en más de 200 discos. Entre los artistas con los que ha trabajado en estudio y/o vivo pueden citarse Divididos, Javier Malosetti, Rubén Rada, Chango Farías Gómez, Luis Salinas, Adriana Varela, Blacanblus, entre otros. Como productor técnico participó en más de 100 festivales en diversos escenarios del mundo. En 2008 fue nominado a los Premios Gardel a la música en el rubro Mejor Productor. Desde 2007, desempeña tareas docentes en la Escuela de Música de Buenos Aires (EMBA).


SONAR BIEN EN VIVO

En la actualidad, el momento de mostrar música en vivo y compartirla con nuestras audiencias se ha transformado en una instancia central y estratégica de la cadena de difusión y comercialización de los proyectos musicales. Es por ello que cuando un artista o grupo asume el desafío de presentar su música en un concierto público, tanto él como sus colaboradores más cercanos, deberán tener en cuenta una serie de factores, prácticas, rutinas y herramientas que pueden modificar sustancialmente el resultado de esa presentación.

Teniendo en cuenta que los diversos públicos que asisten a un concierto serán eslabones determinantes a la hora de difundir, legitimar y multiplicar la propuesta que se exhibe sobre el escenario, es importante que los profesionales implicados en la actividad (en especial managers, productores y los mismos músicos), asuman el desafío de trabajar mancomunada y profesionalmente, de modo de aprovechar esos escasos minutos de exposición de la mejor manera posible y de acuerdo a los objetivos trazados para ese concierto.

Para ello, es fundamental tomar conciencia de un conjunto de conceptos de producción técnica que nos ayudarán a sonar en vivo de un modo más prolijo, sólido y profesional. A lo largo de este capítulo, buscaremos dar cuenta de la relación que existe entre una correcta planificación técnica y los resultados, tanto artísticos como profesionales, que se derivan de un show tomando conciencia del trabajo de preparación necesario para capitalizar la oportunidad y la trascendencia de exponer nuestra música en vivo.

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Más que pretender una aplicación rigurosa de conceptos de ingeniería musical, vamos a interpretar las herramientas de producción técnica como los vehículos que permiten poner en relación a nuestra música y a nuestros oyentes asumiendo sus tareas, sus componentes y sus rutinas tanto como una responsabilidad de los músicos como del resto de los profesionales implicados en un concierto.

Para ello, la información estará organizada a lo largo de tres bloques principales: nociones básicas sobre sonido e ingeniería de la música, equipamiento personal y herramientas específicas de producción técnica.

 

NOCIONES GENERALES DE SONIDO

Cuando nos presentamos en vivo en recintos que exceden la capacidad de amplificación propia, debemos recurrir a sistemas de amplificación del sonido que varían de acuerdo a las dimensiones del lugar y/o la cantidad de audiencia prevista. Se conocen como sistemas de sonido para el vivo, que a su vez está formado por dos sub-sistemas: el P.A. y el Monitoreo.

 

El P.A. o sonido para el público

El público debe escuchar correctamente la propuesta del artista y para ello surge un concepto central, el de la “mezcla”. Las ejecuciones individuales de un grupo o de una banda son captadas por micrófonos o líneas directas, llegan a una consola de “mezcla” en forma separada y deben ser ”mezcladas” para lograr que el público escuche “un todo”, es decir, la canción tal como el artista la concibió. El sonido que reproduce cualquier sistema de P.A. es aquel que proviene del canal master de una consola de mezcla.

Tipos de P.A.

Existen diversos tipos de P.A., de acuerdo al tamaño y tipo de recinto. Para definir cuál de ellos es el más apto, lo fundamental es saber si el P.A. es el más apropiado para el sitio donde se va a desarrollar el show.

Sistemas line-array: llegaron al mercado los últimos años e introdujeron importantes cambios debido a su mayor cobertura, su menor tamaño, su facilidad de transporte y su capacidad de set-up. Son reconocibles a simple vista por tratarse de una tira de gabinetes suspendidos, de arriba hacia abajo, en forma de letra J.

Sistemas array: sistemas anteriores y todavía en uso; consisten en cajas trapezoidales que, para lograr cobertura horizontal, ocupan mayor espacio, y para lograr cobertura vertical necesitan altura. La resultante es que el público observa muchos gabinetes, logrando un efecto visual de “pared de sonido”.

Entre un sistema de P.A. y el público debe haber la menor cantidad de obstáculos físicos posibles. Por eso es muy común ver a los sistemas de P.A. elevados y levemente angulados hacia el público.

Es común ver ambos tipos de P.A. colgados en los laterales de los escenarios y los denominamos fly rigging. Para recintos pequeños y medianos se aplica el mismo sistema de tecnología, adaptándose únicamente la cantidad de gabinetes requeridos. Por ejemplo: en un espacio chico podría bastar un sólo gabinete por lado, ya sea de array o de line array.

Además, los gabinetes pueden ser activos o pasivos. Los activos son aquellos que necesitan un amplificador para la cantidad de vías que poseen. Un gabinete que reproduce graves, medios y agudos en forma activa necesitará de un amplificador para cada uno de ellos. Los pasivos, en cambio, necesitan un solo amplificador para reproducir todas esas vías.

Los componentes de un gabinete que reproduce agudos son conocidos normalmente como bocinas y los que reproducen medios y graves como parlantes. Para que un sistema de sonido esté completo, es necesaria la incorporación de una cuarta vía, que se denomina sub-graves, por lo general de tamaño considerable y ubicada en el piso de los recintos. Los sistemas se presentan con dos componentes principales: el izquierdo y el derecho, definidos habitualmente como stereo.

Para recintos más grandes suelen agregarse sistemas complementarios con la finalidad de lograr mayor cobertura; los mismos cubren áreas a las que el sistema principal no accede. El punto más crítico suele ser el más cercano al escenario. El público que se encuentre allí tendrá demasiado presente el sonido originado en el escenario y no tanto el proveniente del P.A. Estos complementos son conocidos, por lo general, como front-fill o side-fill, de acuerdo a su ubicación.

 

El monitoreo

Cada intérprete deberá solicitar en su monitoreo aquellas fuentes sonoras siguiendo el concepto de “mezcla” más apto a sus necesidades de ejecución. La diferencia entre la mezcla de monitoreo y el sonido para el público radica en que el intérprete deberá contar con la “mezcla” más adecuada a su ejecución, ya sea instrumental o vocal. Tengamos presente que es posible armar diversas “mezclas”, a veces hasta una por músico. No así en el caso del sonido para el público, que escucha una sola “mezcla”.

El monitoreo suele ser uno de los puntos más críticos de una performance. Muchos músicos no manejan plenamente el concepto de “mezcla”, que debería estar ligado a la pregunta: “¿qué necesito escuchar y en qué porcentaje para que mi ejecución sea satisfactoria?”

Existen diversos sistemas de monitoreo. El más extendido es el llamado monitoreo de piso, que consta de pequeños gabinetes, general- mente en forma de cuña angulada, que se sitúan en el piso del escenario y su ángulo de cobertura se ubica de espaldas al público.

Respecto a los monitores de piso, lo más habitual es distinguirlos por el tamaño de sus parlantes (por ejemplo, monitores con parlantes de 15”, 12”, etc.). Su área de cobertura es bastante acotada para reducir el efecto de retroalimentación, feedback o acople del sonido. Es decir: para oír el espectro de frecuencias que reproduce un gabinete de monitoreo debemos mantenernos frente a él.

El audio que reproducen los monitores de piso proviene de módulos auxiliares de una consola de mezcla. De acuerdo al tamaño del escenario, la calidad del equipamiento y/o el presupuesto disponible, el audio de monitores podrá provenir de la misma consola que se utiliza para el P.A. o de una consola específica para monitores. En caso de utilizar dos consolas (P.A. y monitores) será necesaria, además, una manguera que reparta la señal de una misma línea o micrófono en dos, es decir, una señal de lo mismo para cada consola. En tal caso, el operador de monitores realizará mezclas para el escenario y para cada músico, mientras que el operador de P.A. será responsable de la mezcla dirigida al público.

Actualmente, se ha extendido también el llamado monitoreo personal, que funciona ya sea mediante auriculares inalámbricos (o no) (in-ears, por lo general de propiedad del artista) y el que se situa a los laterales del escenario cuando éste es de mediano a grande (similar al mencionado side-fill). El único inconveniente que presenta este sistema es que los mismos pueden aislar demasiado del audio real del escenario a quien los utiliza. Estos sistemas son inalámbricos y dependen de la emisión correcta de radio frecuencia (aún hoy, e incluso en los sistemas más profesionales, surgen dificultades de transmisión-recepción).

 

CONSOLAS, CABLES Y MICRÓFONOS

La técnica y los técnicos deben ser aliados del músico. Por eso, en la medida en que sea posible, recomendamos incorporar a nuestros proyectos técnicos de “mezcla” propios, tanto para monitores como para P.A.

 

Consolas: pueden ser análogas o digitales:

Análogas (o convencionales): suelen tener un gran audio pero no cuentan con la posibilidad de “guardar” de modo efectivo los parámetros de ecualización y volumen; necesitan un rack periférico con efectos, ecualizadores, compresores, etcétera.

• Digitales: además de guardar en forma de escenas cualquier tipo de parámetro, cuentan con efectos, ecualizadores y compresores incorporados; por este motivo se han vuelto imprescindibles, sobre todo para festivales o encuentros donde tocan varios artistas.

Existen numerosas marcas, tipos, calidades y modelos de consolas. Una consola de buena calidad es determinante en el sonido final de la mezcla. Generalmente, las más costosas son las de mejor calidad.

La característica principal de una consola es la cantidad de canales que puede mezclar (las hay de 48, 24, 16, etc.). Los canales confluyen al módulo del master (P.A.) o a módulos auxiliares (monitores, efectos). Cada canal posee un pre-amplificador, un módulo de ecualización, un módulo de envíos auxiliares, un interruptor y un fader (o regulador de volumen). También es habitual que posean instrumentos o indicadores para medir la entrada y salida de audio.

 

Cables: utilizados para las conexiones de equipamiento y micrófonos de un sistema de sonido; suelen ser: cables de tensión, cables de línea (o micrófonos) y cables de parlantes.

Cables de tensión: proveen energía 220 V y 110 V.

Cables de línea o micrófonos: pueden ser balanceados (tienen tres polos de conexión: tierra, negativo y positivo) y no balanceados (tienen dos polos de conexión: tierra y negativo compartido, y positivo). En ambos casos, suelen tener fichas XLR o Jack de 1⁄4, conocidos en Argentina como canon y plug respectivamente. Para otras conexiones existen también las fichas RCA y mini plug.

• Cables de parlantes: tienen dos polos, negativo y positivo, y son de mayor espesor en milímetros que los cables de línea. En la actualidad la ficha más utilizada es la speack-on. Los instrumentos que tienen salidas de audio no balanceadas y con cables con fichas plug, pueden ser convertidos a balanceados mediante el uso de cajas directas (por ejemplo: teclados, guitarras, etc.).

 

Micrófonos: los más utilizados en vivo son los dinámicos y a condensador.

• Dinámicos: no necesitan una fuente externa de energía para funcionar. Para su mejor rendimiento deben estar cerca de la fuente sonora, ya que su campo de captación es limitado, pero soportan grandes presiones de audio; entre los más conocidos figuran los Shure SM 58 y SM 57.

A condensador: necesitan una fuente externa de voltaje, tienen un campo de captación mayor a los dinámicos, un espectro de frecuencia más rico y no soportan grandes presiones de audio. Tengamos presente que existe un tipo de micrófono para cada situación e instrumento: si bien hay una generalidad en el uso de los mismos, el gusto del técnico o del artista determinarán cada elección.

Tengamos en claro que cada lugar en el que toquemos sonará diferente a los demás. Por lo tanto, nuestra percepción como intérpretes también cambiará. Durante un show, el público no debería ser partícipe de nuestros problemas técnicos y, en lo posible, no mezclar nuestra performance con los inconvenientes que tengamos. Nuestro desafío como músicos es mantener en el plano de lo “no visible” aquellas consecuencias de problemas eventuales y, sobre todo, aprovechar al máximo la etapa de pre-producción para reducir ese margen de inconvenientes técnicos posibles.

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EL EQUIPAMIENTO PERSONAL

Bajo el concepto de equipamiento personal, vamos a reunir todos aquellos instrumentos, amplificadores, efectos y accesorios que el intérprete o músico utiliza para su actuación. Antes de detallarlos, recordemos que, por lo visto antes respecto al sonido, la ejecución y/o interpretación del artista será amplificada, es decir, será ampliada o amplificada su ejecución, con todos los aciertos y/o desaciertos que pueda conllevar, como así también con lo bueno y/o malo que el sonido le pueda agregar.

 

Tengamos presente que una cadena de audio suena como el “peor” de sus componentes.

 

Los instrumentos pueden ser eléctricos, electrónicos o acústicos. Se consideran eléctricos y electrónicos aquellos que necesitan amplificación para sonar; por lo general cuentan con un sistema propio de micrófonos, o un pre-amplificador interno para generar su audio. Los acústicos, por su parte, se amplifican con micrófonos externos. Es importante que todo instrumento sea trasladado en fundas o estuches para preservar su estado. Una vez que elijamos nuestro instrumento, sepamos que existen diversos tipos y modelos de acuerdo a nuestro estilo y gusto personal.

Para optar por un tipo de instrumento y conseguir un sonido personal es fundamental que escuchemos cómo suenan otros artistas con los que nos sentimos identificados, investigar qué instrumentos usan, dejarnos influenciar, tomar decisiones y asumir la necesidad de invertir económicamente al momento de equiparnos.

Por su parte, los amplificadores pueden ser para guitarras eléctricas en general o para bajos eléctricos, sintetizadores, etcétera. Estos se presentan como equipos combo (amplificador y parlante en un mismo gabinete) o amplificador (cabezal) por un lado y caja (parlante) por otro. Pueden ser valvulares, a transistores o híbridos (transistores y válvulas combinados). En un gran porcentaje, los amplificadores más vistos sobre un escenario son para guitarra o bajo eléctrico.

Los accesorios son un complemento fundamental y necesario a la hora de ejecutar un instrumento; entre los más utilizados figuran: cuerdas, cables, afinadores, atriles, púas, soportes, fundas, alargues para toma de tensión, banquetas, micrófonos personales, etcétera.

El uso de los accesorios es un punto fundamental y hace a la diferencia entre un artista amateur y uno profesional. Recordemos nuevamente que una cadena de audio suena como el peor de sus componentes: una guitarra eléctrica y un amplificador de muy buena calidad, utilizados con cables deficientes, resultan en un sonido de baja calidad. Para conseguir resultados y profesionalismo, primero debemos ser profesionales nosotros.

 

Los efectos pueden provenir de pedales, pedaleras y/o racks. Los más frecuentes son:

Delay: efecto de repetición, pueden ser análogos o digitales.

Distorsiones y overdrives: distorsionan el sonido otorgándole mayor presión y/o sustain.

Chorus, flanger y phaser: efectos de modulación del sonido.

Reverb: genera un ambiente artificial.

Ecualizadores: modifican el color del sonido.

Wah-Wah: ecualización paramétrica variable.

Compresores: limitan el sonido y otorgan sustain.

Preamps y booster: ecualizan, simulan amplificadores y “levantan” la señal.

Afinadores de pedal: permiten “cortar” el audio y afinar sin ser escuchados.

 

HERRAMIENTAS DE PRODUCCIÓN TÉCNICA

Las herramientas de producción técnica son aquellas que nos permiten intercambiar información valiosa para planificar éxitosamente el show o evento del cual participaremos. Se trata de una instancia de comunicación fundamental que debe existir entre el representante técnico del artista (o quién asuma tal función) y el representante técnico de la producción del evento.

Esta comunicación suele darse bajo la siguiente dinámica: el primero envía un detalle de la técnica que usará el artista o grupo en forma detallada y descripta por ítems (lo que se conoce por rider); luego la producción técnica del evento envía al artista la información detallada sobre: sistema de sonido, descripción del sistema de iluminación, medidas del escenario, detalle del backline existente en el lugar, información sobre elementos complementarios —pantallas, accesos, camarines, etc.— (lo que se denomina contra-rider).

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EL RIDER

El rider es el documento o archivo que describe los aspectos técnicos de la presentación del artista y detalla los pedidos necesarios para tal fin. Para ello, debe brindar información concisa y actual, además de un desarrollo detallado por ítems, redactado de tal modo que no deje lugar a dudas sobre las necesidades técnicas que requiere el artista. Este archivo es utilizado por el productor para brindar una base respecto a los requerimientos solicitados y tomar las decisiones correctas a la hora de contratar servicios adicionales para el show, en caso de ser necesario.

 

Los componentes de un rider, en un orden sugerido son:

 

Portada

La portada de un rider oficia como una guía previa para organizar los aspectos técnicos requeridos por el artista. Para estructurar la información contenida en el documento, la portada puede incluir un pequeño índice con los elementos y páginas en los que encontrar rápidamente la información técnica del grupo. También puede ir acompañada con una imagen o logo de la campaña comunicacional utilizada en ese momento por el artista. Algunos de los elementos, anunciados en el índice y a desarrollar en el rider, pueden ser:

Información de contacto

Es muy importante que figure en el rider la información de contacto (dirección de correo electrónico, número de teléfono, radio-llamado, etc.) de los distintos referentes técnicos de la banda o artista. Es necesario que esta información figure de un modo claro, organizado y se encuentre vigente, ya que estos colaboradores y profesionales serán con quienes se ultimarán los detalles y alternativas técnicas para la realización del concierto. En caso de contar con estos roles, deberá incluir los contactos del manager, productor técnico, operador de sonido, operador de monitores, operador de luces, puestista, etc., de modo de facilitar las distintas vías de contacto ante eventuales necesidades o requerimientos.

Requerimientos de sonido

Se trata de una sección fundamental del rider: es el ítem que contiene una breve descripción de las preferencias del sistema de sonido a utilizar, de los requerimientos mínimos indispensables para el desarrollo del show, de los modelos y marcas de P.A., consolas, procesadores posibles o aquellos de preferencia para el artista, junto a notas o comentarios aclaratorios.

Requerimientos de monitoreo

Al igual que en el caso de los requerimientos de sonido, es vital incluir un desglose de los requerimientos necesarios respecto al monitoreo. Puede incluirse como un ítem diferenciado o integrarse en la sección anterior. Tal como hemos visto, deberá aclararse respecto al sistema de monitoreo solicitado, tipo y marca de monitores, consolas y/o procesadores requeridos, como también las alternativas de cambios permitidos al respecto.

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Backline

Todo lo nombrado al inicio del capítulo, sobre todo en lo referido al equipamiento de escenario requerido por el artista, suele nombrarse como backline. El mismo puede ser propio, alquilado o mixto (es decir, armado en base a una combinación de equipos propios y otros facilita- dos por el organizador). Ante la necesidad de instrumentos y/o accesorios difíciles de transportar, podemos incluir dentro del pedido técnico la opción de solicitarlo a la producción. Por ejemplo, en el caso de los bateristas, es muy habitual solicitar una batería al organizador y completarla con accesorios propios (generalmente, platos, pedal de bombo y tambor). Lo mismo suele suceder con los amplificadores para guitarra o bajo, y usualmente para el caso de requerir un piano acústico.

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Input list o listado de canales

Representa el detalle del listado de canales de referencia para los distintos instrumentos y su relación con las consolas de P.A. y de monitores que utilizaremos. Suele expresarse mediante una grilla o cuadro de tres columnas (aunque pueden agregarse más, por ejemplo, tipo de monitoreo, envío a procesadores, comentarios, etc.) que describe (de izquierda a derecha): número de canal e instrumento, modelo de micrófono requerido y tipo de pie. Es de vital importancia para la pre-producción técnica y los tiempos de armado en pruebas y shows.

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Stage plot (planta de escenario y monitoreo)

Otra de las secciones fundamentales de un rider. Literalmente, este elemento refiere al gráfico o planta que integra y transmite visualmente las posiciones de instrumentos, ejecutantes, tarimas, monitores y demás elementos que tendrán lugar sobre el escenario. Es de suma importancia para la pre-producción, en cuanto a la toma de decisiones, tiempos de armado, desplazamientos en el escenario, dinámicas del concierto y cuestiones de convivencia en el caso de eventos en que comparten escenario distintos artistas. Esta planta no sólo debe incluir las posiciones de los músicos, sino también las descripciones de mezcla de monitores, cantidad de mezclas, tomas de tensión, ubicación de los amplificadores, cajas directas, mesas, banquetas, tarimas, etc.

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Requerimientos de iluminación

Al igual que para las necesidades de sonido, el rider deberá incluir un detalle de las condiciones de iluminación mínimas requeridas por el artista. Aquí será importante detallar: cantidad de iluminación, tipos de lámparas y filtros, seguidores, consolas y canales de dimmers.

Asimismo, de acuerdo al tipo de espectáculo y puesta, deberá detallarse lo referido al uso de elementos adicionales, tales como máquinas de humo y/o niebla, pantallas (tipo y medidas) y proyectores (cantidades, potencia, etc.). Es deseable que los requerimientos de iluminación sean acompañados de una planta específica de luces, independiente de la mencionada antes para las necesidades de sonido.

Escenario, tarimas y escenografía

Es importante, sobre todo para aquellos conciertos que incluyan puestas especiales, dedicar un apartado a los detalles de escenario, tarimas y demás componentes escenográficos del show. Aquí deben aclararse las medidas mínimas de escenario (diferenciando si es un predio al aire libre o un recinto cerrado), teniendo en cuenta ancho de boca, profundidad y altura del mismo de ser necesario. Deberá detallarse tamaño de tarimas, por ejemplo para batería o teclado, aclarando medidas de ancho, alto y largo. También pueden incluirse gráficos o bocetos de la puesta, junto al contacto del responsable escénico del concierto.

Requerimientos de personal

Como parte del rider también deberán especificarse tiempos necesarios para la prueba de sonido, la disponibilidad (o no) de operadores propios y/o asistentes, y si es necesario personal de carga y descarga, por ejemplo. Lo mismo en el supuesto caso de una puesta específica que requiera personal adicional por parte de la organización.

Otros aspectos de importancia

Otras secciones de información pueden resultar de importancia, sobre todo para la organización de giras o presentaciones en otros países.

En estas secciones pueden incluirse ítems que detallen el Equipo de Trabajo —o Crew List— (listado de personas que integran el equipo del artista, detallando nombre completo, documento y rol que desempeña); Listado de Alojamiento —o Roaming List— (requerimientos de hospeda- je y desglose de habitaciones del equipo); Listado de vuelos —o Flying List— (información sobre el tipo de transporte y desglose de pasajeros que conforman el equipo en gira); catering y camarines (detalle de las condiciones de alimentación, camarines y espacios de trabajo necesarios, ya sea antes, durante y después de la presentación); cuestiones de logística y/o seguridad (información referida al trato con la prensa y los medios, condiciones de trabajo y tránsito del equipo en el predio, funcionamiento del backstage); cuestiones referidas a la gráfica, el merchandising y la comunicación durante el evento; información sobre condiciones de seguridad, accesos y servicios públicos necesarios; etc.

Las herramientas técnicas son el vehículo más confiable y profesional para asegurarnos que nuestra expresión artística llegue al público de la mejor forma posible.

 

PLANIFICACIÓN Y COMPROMISO PARA NUESTRAS PRESENTACIONES

Tal como hemos visto, la música se amplifica a través de medios físicos y electrónicos, por lo que estos elementos de mediación adquieren una importancia vital y se transforman en un eslabón fundamental para el éxito de nuestras presentaciones en vivo. Es por ello que tenemos que optimizar la planificación y el desempeño profesional al momento de compartir públicamente nuestra música.

 

Información + comunicación

A la hora de tomar buenas decisiones técnicas, es vital contar con la información adecuada y, sobre todo, alimentar una buena interacción entre las distintas partes involucradas en el desarrollo de un show. Sobre todo para el caso de shows pequeños, necesitamos aprovechar las dinámicas de planificación técnica, de modo de optimizar los recursos con que contemos para nuestra presentación.

Pequeños detalles para grandes resultados

No es necesario que seamos expertos para estar al tanto de los pequeños y grandes detalles técnicos que hacen a nuestras presentaciones. Una de las claves es conformar un equipo de trabajo con personas idóneas en quienes podamos delegar las diferentes áreas y funciones de responsabilidad; es una forma de incrementar sustancialmente las posibilidades de concretar una actuación exitosa.

Sumar colaboradores y armar equipo

En la actualidad existen distintas escuelas de sonido, producción y cursos de management. Por lo tanto, se hace más sencillo encontrar personas en busca de un desarrollo laboral o con ganas de adquirir experiencia. Como toda actividad profesional, la del músico, técnico o manager, también requiere experiencia de campo y la capacidad de “aprender de los errores“ también es vital en la producción técnica.

Definir nuestro piso de condiciones mínimas

Otro aspecto a analizar, definir y transmitir es el piso de “condiciones mínimas“ que necesitamos para desarrollar correctamente nuestra actuación. Es importante poder evaluar, incluso, la posibilidad de declinar propuestas en caso no estén dadas las condiciones mínimas. Hoy contamos con conocimientos, información y material de consulta para evaluarlo. También existe un protocolo tácito de transferencia de información entre las partes. Conocer previamente con qué contamos, dónde actuamos, bajo qué condiciones, etc. hace posible la planificación de una actuación exitosa.

Más compromiso, empezando por casa

Los errores más comunes de la producción técnica no suelen surgir de la ignorancia sino de la desidia. Durante un show podemos sobreponernos a la desinformación o a la falta de conocimiento, pero es mucho más difícil sobreponernos a la falta de compromiso. El “éxito”, técnicamente ha- blando, no sólo depende de nosotros, e iniciar un camino profesional en el mundo de la música implica responsabilidades y tareas colectivas. En ese reparto de roles, podemos hacer mucho para incrementar nuestras posibilidades de éxito o, al menos, trabajar de un modo más profesional y responsable.

 

Invitamos a asumir estas claves y encarar cada presentación con la misma responsabilidad, entusiasmo y energía (¡no hay conciertos pequeños!) Alimentemos, busquemos, aprendamos de la gente valiosa con la que trabajamos, no sólo en lo referido a las herramientas de producción, sino en algo que va más allá de estas cuestiones técnicas: trabajar con pasión, responsabilidad y profesionalismo para fortalecer nuestras presentaciones en vivo en el mundo de la música.